Los jóvenes deben de comprender que hay que esperar porque vale la pena, para así amar más. El sexo es como el fuego en las relaciones juveniles: consume todo lo que se haya edificado hasta ese momento. Hacerles pensar “¿no vales tu la pena para que esperen por ti?”. El sexo premarital con frecuencia entierra el amor, y aún lo mata.

Un estudiante norteamericano escribió: “La herencia que me dejaron las relaciones premaritales fue miedo y vergüenza. Me quitaron la paz y destrozaron mi capacidad de concentración en las clases. Hicieron polvo mi confianza en Dios y en el ser humano. Sentí que fue profanado lo más íntimo de mi ser. Ello me causó una profunda herida que hoy, después de siete años , no acaba de cicatrizar”.

Estas palabras son una muestra de lo que sucede en miles de corazones adolescentes “Yo lo amaba, y él decía que amaba también; pero después de que me entregué, él me llamó con toda clase de sobrenombres y me dejó…

Pienso que nunca haré feliz a un hombre”.

Algunas mujeres ceden para complacer al novio. Esas mujeres demuestran una gran inseguridad personal y creen que si no acceden, van a perder al novio, cuando en realidad pasa lo contrario. Cuando la curiosidad desaparece y el misterio se acaba, viene el aburrimiento. Otras personas tienen relaciones sexuales porque son débiles, no tienen fuerza de voluntad para decir “no”. Una vez que empiezan con besos y caricias no pueden parar. El sexo no es pecado, es un don valioso que se debe cuidar para darlo a la persona elegida , en el momento adecuado.

Si los jóvenes tienen relaciones prematrimoniales se están predisponiendo a futuras batallas mentales, porque las relaciones sexuales son vinculantes -unen física y mentalmente- e inolvidables, y hemos de reconocer que la mente es la fuerza sexual número uno.

Un muchacho decía: “Me he casado con una mujer maravillosa, y cada vez me enamoro más de ella; pero antes de conocerla estaba muy activo sexualmente. Haría cualquier cosa, CUALQUIER COSA, con tal de olvidar las experiencias sexuales pasadas. Cuando estamos solos, aparecen imágenes del pasado, a tal grado que ni una sola noche he estado solo con ella. Me atormentan los recuerdos de las mujeres que han pasado por mi vida”.

En sus propias palabras Guadalupe dice: “No soy virgen y, ahora que he encontrado al hombre con el cual deseo pasar el resto de mi vida, me gustaría serlo”.

por Martha Morales

“El que un adolescente sea casto es absolutamente esencial para su felicidad”, asegura Patrick Fagan, experto en Antropología de la sexualidad. El también afirma que quisiera con cariño gritar a los jóvenes: “No te dejes engañar y pienses que la mayoría de los jóvenes tienen relaciones sexuales. ¡No las tienen! Hay mucho que saber y que pensar antes de acceder a ellas”.

Las relaciones sexuales entre adolescentes son un riesgo para tu cuerpo, para tus emociones y para tu futuro. Es maravilloso que en Estados Unidos crezca cada vez más la abstinencia sexual entre los jóvenes.

Es cierto que hay jóvenes que deciden tener relaciones sexuales; pero eres tú quien tendrá que vivir con las consecuencias de tu decisión. Hay muchas formas de expresar tu cariño sin tener relaciones íntimas. Trata de evitar las situaciones que intensifiquen las emociones sexuales. Es más difícil “frenar” entonces.

Carlos Beltramo dice que los besos y caricias mueven las hormonas. A veces, tú como joven puedes afirmar:

— Las hormonas son imparables.

— Y ¿dónde estuviste?—, te preguntamos.

— En un parque a las 3 a.m… Bueno, estuve desde las 8 p.m. allí con mi novia.

¿Quién eligió? ¿Quién se puso en esa situación? Es normal que haya impulsividad si nos ponemos en la ocasión: un piquito, otro piquito, un tercer besito. Luego “¡Qué cansados estamos! Vamos a sentarnos en el sillón”. Pregúntate: ¿Por qué te metiste en el departamento con ella? Es subirse al caballo y darle con la espuela.

Hay adolescentes que piensan: “Si ella no cede, no me ama”. Al ser un sentimiento, al enamoramiento lo matan fácilmente las experiencias negativas. El verdadero amor crece, aunque haya experiencias difíciles.

Para vivir la pureza (castidad), mantente ocupado (a) con los deportes y con las actividades en grupo.

Algunos adolescentes ven la sexualidad como una actividad de ocio placentera, por eso hay menos densidad en el enamoramiento, menos pretensión de eternidad. La experiencia del enamoramiento es la más plena de las experiencias. No es electiva, es sorpresiva. Yo me sorprendo enamorado.

Si tú y tu pareja no pueden ponerse de acuerdo, entonces quizás es mejor que busques a otra persona que piense igual que tú. Decir “no” puede ser la mejor manera de decir “te amo de verdad”. La castidad no es rechazo ni menosprecio del amor. Significa más bien defender al amor del egoísmo.

Repito: El que un adolescente sea casto es absolutamente esencial para su felicidad. La masturbación y la pornografía hacen que el hombre busque el placer al ritmo de su sexo. Genera placer, sí, pero no entrena para ser feliz. No entrena para amar.

Las personas necesitan crecer en la paciencia. Este es un déficit muy común en la sociedad moderna, pues se alienta la gratificación instantánea desde la infancia. Para cobrar fuerza en la virtud de la paciencia, la persona no debe darse a la impaciencia, pues al hacerlo debilita la virtud y fortalece el defecto.¡Vale la pena crecer en buenos hábitos y esperar!