DESCARGAR PDF: Prevención del embarazo de adolescentes en una escuela secundaria de Chile
En Chile, 15,6% de los niños nacidos vivos entre 1996 y 1998 tenían madres de 15 a 19 años de edad. La tasa de embarazo en ese grupo de edad es de 40 por 1 000, excluidos los abortos ilegales, que no se registran. Durante el crecimiento físico y emocional de la adolescencia, las niñas a menudo se exponen a comportamientos sexuales que conllevan el riesgo de embarazos involuntarios e infecciones de transmisión sexual. Ambos casos se dan con frecuencia creciente tanto en Chile como en otros países. Las adolescentes no tienen acceso a anticonceptivos eficaces e interesa educarlas para que pospongan su experiencia sexual. Con ese fin, se evaluó el programa TeenSTAR, que se centra en la abstinencia, en una escuela pública de enseñanza secundaria para niñas en Santiago, Chile.

El grupo de estudio comprendió a 1 259 jovencitas, que se distribuyeron en tres cohortes de acuerdo con el año (de 1996 a 1998) en que empezaron su educación secundaria. Las alumnas de la cohorte de 1996 no se sometieron a ninguna intervención.

Las de 1997 y 1998 se distribuyeron aleatoriamente en dos grupos, con permiso escrito de los padres. En un grupo se probó el programa Teen- STAR y en el otro (grupo testigo) no se les ofreció instrucción alguna sobre el comportamiento sexual.

El estudio fue prospectivo, con seguimiento de todas las cohortes durante los cuatro años de instrucción secundaria. Las tasas de embarazo de los grupos de intervención y de referencia se registraron y más tarde se contrastaron y se midieron. Se calculó la razón de riesgos (IC95%) de cada grupo.

Las participantes eran jóvenes de raza blanca, pertenecían a familias con ingresos medianos o bajos y tenían de 15 a 16 años de edad. La intervención abarcó a 210 de las 423 alumnas de la cohorte de 1997 y a 328 de las 411 en la cohorte de 1998. El programa hizo hincapié en la importancia de los aspectos biológicos y fisiológicos de la fecundidad y los aspectos psicológicos y personales de la sexualidad. La instrucción se impartió en 14 unidades semanales durante un año escolar. Se presentaron como temas principales las diferencias entre los sexos; los prejuicios sociales al respecto; anatomía y fisiología de los órganos reproductivos; pubertad en ambos sexos; anotación de los períodos de fecundidad de la mujer; dominio de las emociones y del comportamiento; manipulación de la sexualidad en los medios; control y cumplimiento de decisiones; matrimonio y familia; comienzo y valor de la vida humana; métodos de planificación familiar; y embarazo, parto y lactancia.

Cada unidad se compuso de períodos de discusión y lluvia de ideas; instrucción sobre la fecundidad; asignación de deberes; estudio de videos; y cultivo de la capacidad personal por medio de dramatización, actuación y debates en grupo. En la unidad 12 se les enseñaba la teoría de los métodos anticonceptivos, si bien no se recomendaba su uso, ya que el programa abogaba por la abstinencia. Las estudiantes podían participar voluntariamente en sesiones de orientación confidenciales. Se hizo hincapié sobre todo en estimular en cada adolescente el sentido de su propio valor y en promover su capacidad para tomar decisiones basadas en información confiable. Se capacitaron como monitores del programa maestras regulares de distintas materias, tuvieran o no relación con la educación sexual o la biología.

En la cohorte de 1996 (425 alumnas) se registraron 53 embarazos durante el período de seguimiento, con una tasa anual promedio de 3,86%. En el grupo de intervención de la cohorte de 1997 (210 alumnas) hubo 6 embarazos durante el período de seguimiento y 35 en el grupo testigo (213 alumnas); es decir, las tasas fueron 3,3% y 18,9%,  respectivamente (riesgo relativo [RR]: 0,176; intervalo de confianza de 95% [IC95%]: 0,076-0,408). En la cohorte de 1998, hubo 13 embarazos en el grupo de intervención (328 alumnas) y 17 en el grupo testigo (83 alumnas), con tasas de 4,4% y 22,6%, respectivamente (RR: 0,195; IC95%: 0,099–0,384). El programa claramente se mostró eficaz para  prevenir el embarazo no deseado en adolescentes y su influencia se extendió a los cuatro años de instrucción  secundaria.

La colaboración de las maestras que sirvieron de monitoras fue sumamente importante. Como resultado de esa experiencia, a partir de 1999 el programa TeenSTAR se ha incluido como parte del currículo regular de todas las estudiantes de primer año. (Cabezón C, et al. Adolescent pregnancy prevention: an abstinence-centered randomized controlled intervention in a Chilean public high school.
J Adolesc Health 2005;36(1):64–9.)

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El inicio de la actividad sexual en los jóvenes chilenos es a los 12 años para los  hombres y 14 años para las mujeres. Los estudios han demostrado que existe una tendencia a iniciar cada vez más temprano la actividad sexual. Estudios efectuados en Chile entre los años 1992 y 1995, mostraron que más de un tercio de los jóvenes inicia su actividad sexual antes del matrimonio y que la edad de inicio de la actividad sexual, entendida ésta como la primera relación sexual, era en promedio, entre los 14,4 y 16 años en los hombres y entre los 14,8 y 17,9 años en las mujeres1-5. Trabajos más recientes indican un inicio más precoz de la actividad sexual siendo de 12 años para los hombres y 12,8 años para las mujeres6.

La información existente en los adolescentes de enseñanza media acerca del uso de métodos anticonceptivos, muestra que 90% de los jóvenes conoce los diferentes métodos existentes para prevención de embarazo7. Sin embargo, su uso a esta edad es entre 27 y 45%, siendo mayor en las mujeres que en los hombres2,5,6,8.

Además, existe información de que en nuestro país, durante 1999, 20,8% del total de nacidos vivos era de madres menores de 20 años9. Anualmente, en Chile, más de 50 mil adolescentes se convierten en madres. Estos datos no consideran los abortos ilegales, ni los embarazos que se inician a los 19 y terminan a los 20 años10,11.

Los datos expuestos anteriormente nos revelan la importancia de aplicar programas de educación integrales, que además de considerar la fisiología reproductiva,  integren aportes para el desarrollo de la afectividad y la autoestima de los jóvenes y les enseñen técnicas que les permitan hacer frente a las presiones que sufren por  parte de la sociedad en el ámbito sexual.

Los primeros programas de prevención de embarazo adolescente surgieron en la década 1970-79 y se basaron en aumentar el conocimiento de los jóvenes acerca de las relaciones sexuales y de los riesgos y consecuencias del embarazo adolescente. La segunda generación de programas incluía la misma información, pero le daba mayor énfasis a la aclaración de valores y al desarrollo de técnicas de comunicación y toma de decisiones. La evaluación de todos los programas mencionados  anteriormente no logró demostrar una disminución de la incidencia de conductas de riesgo sexual en adolescentes.

En respuesta a estos resultados, surgió una tercera generación de programas, que promovían la abstinencia sexual y excluían de sus currículos toda información    acerca de los métodos contraceptivos.

Estos programas tampoco mostraron ser efectivos en la prevención de embarazo en adolescentes.

Finalmente, surgieron los programas de cuarta generación, que son una sumatoria de todos los anteriores. Enfatizan la prevención de enfermedades de transmisión sexual, incluida la inmunodeficiencia humana adquirida (VIH), combinando un  fuerte mensaje pro abstinencia, con un entrenamiento en técnicas de comunicación y negociación. Al mismo tiempo, enseñan sexualidad y contracepción12.

Conscientes de que los padres son los primeros y principales educadores de sus hijos y que, en este campo, tienen una competencia fundamental, hemos implementado un programa de sexualidad orientado a ayudar en esta misión educativa.

El programa TeenSTAR se inició en Estados Unidos de Norteamérica en 1980, como un programa de educación en la sexualidad humana basado en el reconocimiento de la fertilidad cíclica, en el caso de las mujeres, y constante en el caso de los hombres, y en el descubrimiento de los valores inherentes a la posesión de esta sexualidad y fertilidad, que derivan en normas de comportamiento basadas en el entendimiento y
respeto de ellas. Actualmente el programa se aplica en aproximadamente 35 países.

El presente estudio tuvo por objetivo evaluar el efecto del programa de sexualidad holístico TeenSTAR en la actividad sexual de adolescentes, aplicado durante un año académico, a jóvenes chilenos entre 12 y 18 años. Entendemos por actividad sexual a las relaciones sexuales coitales entre un hombre y una mujer. Se evaluaron específicamente tres aspectos principales: a) tasa de actividad sexual; b) tasa de  discontinuación de actividad sexual y c) número de razones para mantener la abstinencia sexual.

TeenSTAR. Una opción de madurez y libertad


Pilar Vigil P1, Rosa Riquelme R1,a, Rosario Rivadeneira H1,
Waldo Aranda2b.
Effects of TeenSTAR, an abstinence only sexual education program, on adolescent sexual behavior

Background: Urgent measures are required to stop the increase in the frequency of pregnancies and sexually transmitted diseases among teenagers. A means of facing this problem is promoting sexual abstinence among youngsters. There are studies that confirm the efficacy of this approach. Aim: To show the results of the application of a holistic sexuality program (TeenSTAR) among Chilean teenagers. Subjects and Methods: Students attending basic or high school were divided into a control or study group. The control group (342 students) received the usual education on sexuality given by their schools and the study group (398 students) participated in twelve TeenSTAR sessions lasting 1.5 hours each, given by a trained professor. Assessment of achievements was made using an anonymous questionnaire answered at the start and end of the program. Results: The rates of sexual initiation among control and study groups were 15 and 6.5%, respectively. Among sexually active students, 20% of those in the study group and 9% of those in the control group discontinued sexual activity.

Conclusions: A higher proportion of students in the TeenSTAR program retarded their sexual initiation or discontinued sexual activity and found more reasons to maintain sexual abstinence than control students (Rev Méd Chile 2005; 133: 1173-82). (Key Words: Adolescent; Sexual abstinence; Sexual behavior)
El inicio de la actividad sexual en los jóvenes chilenos es a los 12 años para los hombres y 14 años para las mujeres. Los estudios han demostrado que existe una tendencia a iniciar cada vez más temprano la actividad sexual. Estudios efectuados en Chile entre los años 1992 y 1995, mostraron que más de un tercio de los jóvenes inicia su actividad sexual antes del matrimonio y que la edad de inicio de la actividad sexual, entendida ésta como la primera relación sexual, era en promedio, entre los 14,4 y 16 años en los hombres y entre los 14,8 y 17,9 años en las mujeres1-5. Trabajos más recientes indican un inicio más precoz de la actividad sexual siendo de 12 años para los hombres y 12,8 años para las mujeres6.

La información existente en los adolescentes de enseñanza media acerca del uso de métodos anticonceptivos, muestra que 90% de los jóvenes conoce los diferentes métodos existentes para prevención de embarazo7. Sin embargo, su uso a esta edad es entre 27 y 45%, siendo mayor en las mujeres que en los hombres2,5,6,8.

Además, existe información de que en nuestro país, durante 1999, 20,8% del total de nacidos vivos era de madres menores de 20 años9.

Anualmente, en Chile, más de 50 mil adolescentes se convierten en madres. Estos datos no consideran los abortos ilegales, ni los embarazos que se inician a los 19 y terminan a los 20 años10,11. Los datos expuestos anteriormente nos revelan la importancia de aplicar programas de educación integrales, que además de considerar la fisiología
reproductiva, integren aportes para el desarrollo de la afectividad y la autoestima de los jóvenes y les enseñen técnicas que les permitan hacer frente a las presiones que sufren por parte de la sociedad en el ámbito sexual.

Los primeros programas de prevención de embarazo adolescente surgieron en la década 1970-79 y se basaron en aumentar el conocimiento de los jóvenes acerca de las relaciones sexuales y de los riesgos y consecuencias del embarazo adolescente.

La segunda generación de programas incluía la misma información, pero le daba mayor énfasis a la aclaración de valores y al desarrollo de técnicas de comunicación y toma de decisiones. La evaluación de todos los programas mencionados anteriormente no logró demostrar una disminución de la incidencia de conductas de riesgo sexual en adolescentes.

En respuesta a estos resultados, surgió una tercera generación de programas, que promovían la abstinencia sexual y excluían de sus currículos toda información acerca de los métodos contraceptivos. Estos programas tampoco mostraron ser efectivos en la prevención de embarazo en adolescentes.

Finalmente, surgieron los programas de cuarta generación, que son una sumatoria de todos los anteriores. Enfatizan la prevención de enfermedades de transmisión sexual, incluida la inmunodeficiencia humana adquirida (VIH),  combinando un fuerte mensaje pro abstinencia, con un entrenamiento en técnicas de comunicación y negociación. Al mismo tiempo, enseñan sexualidad y contracepción12.

Conscientes de que los padres son los primeros y principales educadores de sus hijos y que, en este campo, tienen una competencia fundamental, hemos implementado un programa de sexualidad orientado a ayudar en esta misión educativa.

l programa TeenSTAR se inició en Estados Unidos de Norteamérica en 1980, como un programa  de educación en la sexualidad humana basado en el reconocimiento de la fertilidad cíclica, en el caso de las mujeres, y constante en el
caso de los hombres, y en el descubrimiento de los valores inherentes a la posesión de esta sexualidad y fertilidad, que derivan en normas de comportamiento basadas en el entendimiento y respeto de ellas. Actualmente el programa se
aplica en aproximadamente 35 países.

El presente estudio tuvo por objetivo evaluar el efecto del programa de sexualidad holístico TeenSTAR en la actividad sexual de adolescentes, aplicado durante un año académico, a jóvenes chilenos entre 12 y 18 años. Entendemos por
actividad sexual a las relaciones sexuales coitales entre un hombre y una mujer. Se evaluaron específicamente tres aspectos principales: a) tasa de actividad sexual; b) tasa de discontinuación de actividad sexual y c) número de razones para mantener la abstinencia sexual.