El proyecto de Ley Orgánica de salud sexual y reproductiva y de interrupción voluntaria del embarazo no especifica cómo se llevarán a la práctica las medidas de educación previstas. El Ministerio de Igualdad, impulsor del proyecto, se había negado a aclarar si la educación sexual se incluiría en alguna de las asignaturas de Educación para la Ciudadanía o en otras asignaturas.

Sin embargo, el secretario general de Sanidad, José Martínez Olmos, ha confirmado a los medios de comunicación que el Ministerio de Sanidad está elaborando una normativa legal que obligará a los centros educativos, sin excepciones, a impartir educación sexual a todos los alumnos. La formación en esta materia no la proporcionarán los profesores sino personal sanitario, especialmente farmacéuticos y enfermeros pero también psicólogos, sexólogos y todos aquellos profesionales que el Gobierno quiera capacitar y acreditar.

De esta manera, no cabrá que los centros educativos apelen a su ideario para oponerse ya que, de hacerlo, serán acusados de no colaborar con la salud pública.

Por tanto, es muy probable que a partir del curso que viene, en todos los centros educativos españoles impartan educación sexual y reproductiva personas dependientes del Ministerio o las consejerías de Sanidad, profesionales de la salud ajenos al centro escolar. Naturalmente, los contenidos serán definidos por una norma legal y vigilados por Sanidad a través de la Inspección correspondiente.

23/12/2009

Educación sexual: además de adoctrinadora, científicamente errónea irala int2

Que la Ley sobre Salud Sexual y Reproductiva e Interrupción Voluntaria del Embarazo va a introducir en todos los niveles educativos una educación sexual adoctrinadora siguiendo el proyecto ideológico del gobierno, lo hemos denunciado desde que salió a la luz el borrador del Decreto.

Lo que no se ha comentado es que, los textos que hasta ahora formaban a los alumnos en contenidos relativos a la sexualidad contienen, en su práctica totalidad, contenidos científicamente erróneos o, como mínimo, cuestionables. O sea, que va a llover sobre mojado. La educación sexual en este país no va a ser ni científica ni neutra.

Apañados vamos si no es científicamente correcta. Porque su neutralidad es imposible desde el momento en que se propone impartirla en la escuela tratándose de una materia que conlleva una indudable carga moral, que hace imposible su docencia en condiciones de neutralidad ideológica.

Ante tamaña dificultad, quizá sea hora de abandonar por un momento la dificultosa construcción de una asignatura aceptable por todos (el famoso “mínimo común ético“, tan “mínimo” que nadie parece encontrarlo) y considerar la propuesta que muchos padres defendemos y un especialista en salud pública, Jokin de Irala, propone: “la responsabilidad de la educación afectivo-sexual es de los padres“.

“La obligatoriedad de impartir educación sexual en la escuela plantea un problema: que se pretendan imponer planteamientos sin fundamento en las evidencias científicas actuales; cuestiones muchas veces opinables e incluso contrarias al interés general”, afirma Jokin de Irala, profesor de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Navarra. El tema cobra actualidad ante la aprobación en el Congreso de los diputados de la nueva ley del aborto, en cuyos primeros artículos se establece la educación sexual de los niños a cargo del Estado.

Según este experto, “la responsabilidad de la educación afectivo-sexual es de los padres. Los legisladores deben garantizarles que puedan formar a sus hijos según sus valores y que todo el sistema educativo respete la diversidad de convicciones”.

En este sentido, reivindicó una sana educación sexual y afectiva de padres y madres, apoyados por los docentes: “Ellos son quienes mejor conocen a sus hijos y quienes desde el amor, la cercanía y el trato diario pueden ayudar mejor a un joven a educar su carácter y prepararse para el amor”. Para ello, apostó por que los progenitores actualicen su formación para responder así a los retos educativos actuales: “Por ejemplo, a través de la lectura de textos fundamentados en la medicina basada en evidencias, la participación en escuelas de padres o la realización de cursos de formación presencial o a través de Internet”.

El profesor de la Facultad de Medicina aseguró que “la juventud recibe mucha información sobre sexualidad. Sin embargo, esta característica coexiste con cierto analfabetismo afectivo, sensación de infelicidad y fracaso en cuestiones relacionadas con amor”. En su opinión, es el resultado de insistir en los aspectos biológicos de la información sobre sexualidad sin ayudar a los jóvenes a desarrollarse como personas capaces de amar: “Una educación sexual sin valores es una llamada a la experimentación sexual. Y la experimentación sexual, con o sin preservativos, está llena de riesgos”.

La obligatoriedad de impartir una asignatura de educación sexual puede imponer planteamientos sin fundamento científico, Universidad de Navarra

En estos tiempos que vivimos lo obvio sorprende y hasta hay que justificarlo, pero permítanme que me pregunte ¿tan mal lo hemos hecho las familias durante millones de años formando a nuestros hijos en la sexualidad? ¿O no será, más bien, que lo que se pretende enseñar, por novedoso, sea algo distinto a lo que siempre hemos considerado sexualidad?

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