DESCARGAR PDF: El programa Teen Star para la educación afectivo-sexual

Esta pedagogía del amor tiene lugar de muchos modos. El lugar primero donde se aprende a amar es, por vocación, la familia misma. Allí es donde se aprenden las primeras lecciones de generosidad, de escucha, de paciencia, de  sufrimiento, de atención presurosa por el otro. No es casualidad que la crisis de la afectividad esté estrechamente vinculada a la crisis de la institución familiar. Después, el círculo de amistades, los diversos elementos del tejido social, el ámbito donde las familias se encuentra con otras familias, deberían contribuir a este proceso.

De especial importancia es la ayuda que deben recibir los padres, como primeros educadores, de los colegios, así como la necesidad de una pastoral parroquial familiar donde la educación de la afectividad y sexualidad debe estar presente.

La familia es una institución natural en la que se nace, crece y se muere como persona. Es natural, no es sólo una   institución social o una creación social, si lo fuera ya habría sido sustituida dependiendo de muchos factores, fundamentalmente de índole política. Es la institución que hace posible al hombre desde el nacimiento o mejor desde el momento de la concepción, el disfrute o el ejercicio de algunos derechos esenciales.

De la misma manera que los animales necesitan un hábitat adecuado para desarrollarse plenamente, que variará dependiendo de la especie, el hombre para desarrollar plenamente sus capacidades necesita de la familia, la cual es su hábitat natural.

Por lo tanto es en el seno de la familia donde realmente crecemos como personas para el amor, donde tenemos la primera experiencia de amor y donde realmente se nos puede enseñar a amar, la familia es la verdadera escuela para la educación en el amor y los maestros son los padres, los cónyuges. Después del amor filial, el amor que descubrimos es el que se tienen nuestros padres y esta vivencia será fundamental para el amor conyugal futuro.

El pasado 24 de junio se hacía pública la Carta Pastoral del Mons. Rouco- Varela, Cardenal-Arzobispo de la Archidiócesis de Madrid, y unos días después, en un mensaje a todos los fieles madrileños, nuestro Cardenal reafirmaba su propuesta de iniciar un plan integral de Pastoral Familiar que sería, según sus propias palabras, “un compromiso de vida y acción pastorales, vinculante para todos los miembros de la Iglesia Diocesana: sus Pastores, sus consagrados, sus fieles laicos y, especialmente y sobre todo, para nuestros matrimonios y familias cristianas.”

Es por ello que, a partir de este número de “Iglesia y familia”, iremos facilitando los distintos materiales que desde la Archidiócesis de Madrid se vayan editando.

descargar PDF: Llamados al amor – Archimadrid

La familia, imagen de Dios

Vamos a hablar de la familia.
De esposos, de padres e hijos;
de la convivencia, la comunicación, la educación…
De la felicidad que sentimos cuando sabemos que estamos unidos,
y de dificultades, problemas, luchas, logros y fracasos…
Pero lo primero de todo será hablar del amor.
Es el fundamento de la familia.
Sin el amor, no damos un paso.
No nos contentamos con intercambiar ideas y opiniones.
Eso nos ayudaría a saber más, pero saber no es suficiente.
Compartiremos criterios, valoraciones, sentimientos… la vida.
Compartiremos nuestra búsqueda.
Y la fe en Jesucristo,
que nos hace ver la vida con más claridad, y nos da fuerza para afrontarla.
Queremos vivir la familia, como Dios nos ha hecho capaces de vivirla.
Lo sabemos:
¡con Cristo es posible!