TeenSTAR. Una opción de madurez y libertad


Pilar Vigil P1, Rosa Riquelme R1,a, Rosario Rivadeneira H1,
Waldo Aranda2b.
Effects of TeenSTAR, an abstinence only sexual education program, on adolescent sexual behavior

Background: Urgent measures are required to stop the increase in the frequency of pregnancies and sexually transmitted diseases among teenagers. A means of facing this problem is promoting sexual abstinence among youngsters. There are studies that confirm the efficacy of this approach. Aim: To show the results of the application of a holistic sexuality program (TeenSTAR) among Chilean teenagers. Subjects and Methods: Students attending basic or high school were divided into a control or study group. The control group (342 students) received the usual education on sexuality given by their schools and the study group (398 students) participated in twelve TeenSTAR sessions lasting 1.5 hours each, given by a trained professor. Assessment of achievements was made using an anonymous questionnaire answered at the start and end of the program. Results: The rates of sexual initiation among control and study groups were 15 and 6.5%, respectively. Among sexually active students, 20% of those in the study group and 9% of those in the control group discontinued sexual activity.

Conclusions: A higher proportion of students in the TeenSTAR program retarded their sexual initiation or discontinued sexual activity and found more reasons to maintain sexual abstinence than control students (Rev Méd Chile 2005; 133: 1173-82). (Key Words: Adolescent; Sexual abstinence; Sexual behavior)
El inicio de la actividad sexual en los jóvenes chilenos es a los 12 años para los hombres y 14 años para las mujeres. Los estudios han demostrado que existe una tendencia a iniciar cada vez más temprano la actividad sexual. Estudios efectuados en Chile entre los años 1992 y 1995, mostraron que más de un tercio de los jóvenes inicia su actividad sexual antes del matrimonio y que la edad de inicio de la actividad sexual, entendida ésta como la primera relación sexual, era en promedio, entre los 14,4 y 16 años en los hombres y entre los 14,8 y 17,9 años en las mujeres1-5. Trabajos más recientes indican un inicio más precoz de la actividad sexual siendo de 12 años para los hombres y 12,8 años para las mujeres6.

La información existente en los adolescentes de enseñanza media acerca del uso de métodos anticonceptivos, muestra que 90% de los jóvenes conoce los diferentes métodos existentes para prevención de embarazo7. Sin embargo, su uso a esta edad es entre 27 y 45%, siendo mayor en las mujeres que en los hombres2,5,6,8.

Además, existe información de que en nuestro país, durante 1999, 20,8% del total de nacidos vivos era de madres menores de 20 años9.

Anualmente, en Chile, más de 50 mil adolescentes se convierten en madres. Estos datos no consideran los abortos ilegales, ni los embarazos que se inician a los 19 y terminan a los 20 años10,11. Los datos expuestos anteriormente nos revelan la importancia de aplicar programas de educación integrales, que además de considerar la fisiología
reproductiva, integren aportes para el desarrollo de la afectividad y la autoestima de los jóvenes y les enseñen técnicas que les permitan hacer frente a las presiones que sufren por parte de la sociedad en el ámbito sexual.

Los primeros programas de prevención de embarazo adolescente surgieron en la década 1970-79 y se basaron en aumentar el conocimiento de los jóvenes acerca de las relaciones sexuales y de los riesgos y consecuencias del embarazo adolescente.

La segunda generación de programas incluía la misma información, pero le daba mayor énfasis a la aclaración de valores y al desarrollo de técnicas de comunicación y toma de decisiones. La evaluación de todos los programas mencionados anteriormente no logró demostrar una disminución de la incidencia de conductas de riesgo sexual en adolescentes.

En respuesta a estos resultados, surgió una tercera generación de programas, que promovían la abstinencia sexual y excluían de sus currículos toda información acerca de los métodos contraceptivos. Estos programas tampoco mostraron ser efectivos en la prevención de embarazo en adolescentes.

Finalmente, surgieron los programas de cuarta generación, que son una sumatoria de todos los anteriores. Enfatizan la prevención de enfermedades de transmisión sexual, incluida la inmunodeficiencia humana adquirida (VIH),  combinando un fuerte mensaje pro abstinencia, con un entrenamiento en técnicas de comunicación y negociación. Al mismo tiempo, enseñan sexualidad y contracepción12.

Conscientes de que los padres son los primeros y principales educadores de sus hijos y que, en este campo, tienen una competencia fundamental, hemos implementado un programa de sexualidad orientado a ayudar en esta misión educativa.

l programa TeenSTAR se inició en Estados Unidos de Norteamérica en 1980, como un programa  de educación en la sexualidad humana basado en el reconocimiento de la fertilidad cíclica, en el caso de las mujeres, y constante en el
caso de los hombres, y en el descubrimiento de los valores inherentes a la posesión de esta sexualidad y fertilidad, que derivan en normas de comportamiento basadas en el entendimiento y respeto de ellas. Actualmente el programa se
aplica en aproximadamente 35 países.

El presente estudio tuvo por objetivo evaluar el efecto del programa de sexualidad holístico TeenSTAR en la actividad sexual de adolescentes, aplicado durante un año académico, a jóvenes chilenos entre 12 y 18 años. Entendemos por
actividad sexual a las relaciones sexuales coitales entre un hombre y una mujer. Se evaluaron específicamente tres aspectos principales: a) tasa de actividad sexual; b) tasa de discontinuación de actividad sexual y c) número de razones para mantener la abstinencia sexual.