Cuarta Edición: 2006

84-8469-058-X. 116 Págs.

Programas de educación en afectividad y sexualidad

A. Otte, C. Medialdea, F. González, P. Martí ¿Cómo reconocer la fertilidad? , Pamplona, Eiunsa, 1998. 110 pp.

¿Cómo reconocer la fertilidad? es un manual sencillo, práctico, innovador y tremendamente importante. A pesar de su humilde apariencia, esta obra pretende sentar cátedra y llamar la atención sobre tres aspectos de nuestra realidad social que pasan tristemente ignorados.

El primero es la necesidad de una profunda revisión de nuestro sistema educativo. A la pregunta de si en la escuela enseñamos a nuestros hijos lo que necesitan para desenvolverse humana y profesionalmente en el mundo que nos rodea, hemos de contestar que todavía no. Si no les enseñamos los entresijos de su funcionamiento vital, entre los que los mecanismos que regulan e identifican la propia fertilidad son fundamentales, no estamos preparándoles adecuadamente. Es más, en algunos casos les estamos hurtando información a la que tienen derecho. Ciertamente nos gustaría ver un sistema educativo que reconociese la importancia capital de la materia que contiene este libro, así como la de otras materias y técnicas todavía postergadas a un segundo plano, como son la conducción de vehículos, los idiomas, el conocimiento a fondo del sistema legal, la urbanidad, etc., que, en nuestra opinión, deberían conformar el eje vertebrador de la escuela, que es, recordémoslo, escuela para la vida.

El segundo aspecto, es la manía que todavía tenemos de poner remiendos a máquinas viejas y peligrosas en vez de procurar su sustitución. De la misma forma que las depuradoras o filtros sólo pueden temporal y provisionalmente frenar el deterioro ecológico pero nunca purificarán el medio ambiente en su conjunto, las disfunciones sociales que produjo la revolución sexual de los 60 y 70, no se solucionan con fármacos y química manteniendo el funcionamiento de la vieja máquina social como estaba. Hacen falta soluciones valientes de “ciclo completo y no de parches” en lenguage ecológico, para que la sexualidad se entienda como parte constitutiva y esencialmente imbricada en nuestra vida social. Por eso este libro no es una técnica de parche más frente a los temidos efectos secundarios de ciertas “tecnologías de adición”, sino una llamada de atención para que incorporemos estas enseñanzas al cambio en nuestros estilos de vida.

Y el tercer aspecto, quizá el más importante, es el carácter esencialmente científico y anti-ideológico de las enseñanzas que contiene este pequeño manual. Muchos detractores de los métodos naturales se refugian en prejuicios ideológicos. Este libro desenmascara esas actitudes: es la ciencia, y en concreto la ecología, el estudio de la armonía entre las especies y entre la razón y la naturaleza, lo que justifica lo que las autoras de este libro pretenden: que los métodos naturales se enseñen en la escuela y en el colegio, que se investiguen en la universidad y que nos ayuden a entender mejor cómo somos.