Hablamos con José Pérez Adán, uno de los fundadores del IVAF junto con las doctoras Ana Otte y Concepción Medialdea, con ocasión del inicio de los cursos especiales para profesores sobre el programa SABE, que tienen lugar para todo el mundo a través de Internet y en la modalidad presencial en la sede del instituto Juan Pablo II en Valencia.

USTEDES ACABAN DE PUBLICAR UN MANUAL ESPECÍFICO SOBRE LOS CONTENIDOS DEL PROGRAMA SABE, ¿PODRÍA DECIRNOS QUÉ REPRESENTA ESTA APORTACIÓN PARA LA EDUCACIÓN ESCOLAR?
– El Curso de Educación de la Sexualidad para Adolescentes (Programa SABE) es un manual de referencia básico en la materia para los profesores de secundaria, y es también idóneo para padres, monitores de jóvenes, y centros de formación y ocio de adolescentes. Nuestro libro es fruto de la experiencia de muchos años de trabajo en varios países al servicio de los padres y profesores que quieren dar a sus hijos y alumnos una formación en la responsabilidad, en la lealtad, en la solidaridad y en el respeto a los demás, enmarcando el propio desarrollo sexual en este contexto. Nuestro libro era una necesidad: no disponemos en el panorama editorial español de algo parecido. Los profesores de los colegios donde los padres quieren una formación de la sexualidad que lleve a sus hijos a una vida familiar feliz, hace tiempo que nos estaban pidiendo algo parecido, y, la verdad, estamos muy contentos con el resultado.

¿PODRÍA RESUMIRNOS BREVEMENTE EN QUÉ CONSISTE EL PROGRAMA SABE?
– El programa SABE tiene tres pilares fundamentales: ciencia, prudencia y continencia. Ciencia para ilustrar al profesor y al alumno en los fundamentos del desarrollo psicológico y biológico humano. Prudencia para tener todos los elementos de juicio a la hora de decidir y proponer la conducta adecuada. Y continencia para apostar por la responsabilidad sexual que implica saber esperar por buenas y sólidas razones. La metodología peculiar del programa SABE proporciona al profesor una ayuda indispensable
para conducir el curso de educación de la sexualidad en el aula de manera sencilla, ágil y con el máximo rigor científico.

POR ÚLTIMO, ¿QUÉ OPINA DE LAS PROPUESTAS DE EDUCACIÓN SEXUAL DE LAS SUCESIVAS CAMPAÑAS LANZADAS DESDE ORGANISMOS PÚBLICOS?
– Mire, esas campañas están huérfanas de estudios científicos previos y el resultado es que fomentan lo que en teoría pretenden evitar: la incitación sexual temprana, la promiscuidad, y las enfermedades de transmisión sexual. Ante ello, los padres están indefensos pues esas campañas se llevan a cabo con el dinero de los padres, es decir, con dinero público. Nuestro instituto, por el contrario, ha desarrollado su trabajo generando su propia financiación desde el ámbito privado y con mucho sacrificio y empeño. Podemos decir que somos genuinamente independientes y libres: a nosotros nadie nos paga por decir lo que decimos. Y nos parece que esto es fundamental para hacer ciencia: que no haya intereses creados para llegar a un tipo determinado de resultados. Nosotros estamos del lado de la ciencia, que es el lado de la continencia, del saber esperar, de la formación del carácter, del conocimiento de la propia fertilidad; quienes diseñan las campañas públicas de educación sexual están en otro lado.