Los contenidos del programa están inspirados en la doctrina de la Iglesia Católica en materia de sexualidad, por lo que contemplan la sexualidad desde una óptica “muy humanista, poniendo en el centro la dignidad de la persona, y sin restar un ápice de rigor científico”, ha afirmado Juan Andrés Taléns. En definitiva, “tratamos de ofrecer algo muy positivo, convencidos de que realmente sirve al bien de la persona”, ha agregado.

En este sentido, el programa “no presenta la formación sexual como algo meramente higiénico o destinado únicamente a evitar enfermedades venéreas”. Tampoco contempla la sexualidad como “una dimensión de la persona de la que se puede separar su parte fisiológica de su parte afectiva sin que ello suponga un perjuicio para la propia persona”.  Antes bien, plantea la sexualidad desde una concepción “integral” de la persona, en la que “las dimensiones física, psíquica y espiritual van unidas”. En correspondencia, la sexualidad también “ha de estar integrada para promover el bien de la persona”.

Continencia y responsabilidad
Así, teniendo en cuenta que el programa va destinado a menores de entre 5 a 14 años, los contenidos están basados en “las propuestas de la continencia, el respeto mutuo, la responsabilidad y la práctica de las virtudes”, ha enumerado Taléns.
El programa consta de dieciocho sesiones, seis para cada uno de los tres grupos de edad a los que va dirigido (5 a 7 años, 8 a 11 y 12 a 14), correspondientes a las seis unidades que contempla el programa.

La primera unidad aborda la fertilidad humana, su desarrollo y reconocimiento.

La segunda tiene por título ‘La familia humana: causa, razón y fin de la sexualidad. Tipos y modelos de funcionalidad y disfuncionalidad familiar’.

La tercera alude a ‘La sexualidad responsable: virtudes y defectos’.

La cuarta se centra en el tema ‘Salud y sexualidad’.

La quinta incide en la representación de la sexualidad en el espacio público y la difusión en medios y redes. Y la sexta se titula ‘La diferenciación sexual en la construcción social: equidad, diferencia, respeto y promoción’.

El programa, por tanto, aborda la sexualidad desde una visión multidisciplinar e integradora, con referencias a sus aspectos biológicos, fisiológicos, psicológicos, sanitarios, antropológicos, morales o sociales.

Cada una de las dieciocho sesiones trabaja un tema monográfico, que consta de una parte teórica con contenidos y explicaciones adecuadas a cada edad y una parte práctica que transmite los contenidos a través de actividades participativas, como juegos, análisis de contenidos en formato texto y vídeo, debates o búsquedas.

Las sesiones están previstas para una duración aproximada de noventa minutos: 45 para la teoría y 45 para la práctica.

‘EDUCAR LA SEXUALIDAD PARA EL AMOR’

E. Martínez


Así, teniendo en cuenta que el programa va destinado a menores de entre 5 a 14 años, los contenidos están basados en “las propuestas de la continencia, el respeto mutuo, la responsabilidad y la práctica de las virtudes”, ha enumerado Taléns.
El programa consta de dieciocho sesiones, seis para cada uno de los tres grupos de edad a los que va dirigido (5 a 7 años, 8 a 11 y 12 a 14), correspondientes a las seis unidades que contempla el programa.

La primera unidad aborda la fertilidad humana, su desarrollo y reconocimiento.

La segunda tiene por título ‘La familia humana: causa, razón y fin de la sexualidad. Tipos y modelos de funcionalidad y disfuncionalidad familiar’.

La tercera alude a ‘La sexualidad responsable: virtudes y defectos’.

La cuarta se centra en el tema ‘Salud y sexualidad’.

La quinta incide en la representación de la sexualidad en el espacio público y la difusión en medios y redes. Y la sexta se titula ‘La diferenciación sexual en la construcción social: equidad, diferencia, respeto y promoción’.

El programa, por tanto, aborda la sexualidad desde una visión multidisciplinar e integradora, con referencias a sus aspectos biológicos, fisiológicos, psicológicos, sanitarios, antropológicos, morales o sociales.

Cada una de las dieciocho sesiones trabaja un tema monográfico, que consta de una parte teórica con contenidos y explicaciones adecuadas a cada edad y una parte práctica que transmite los contenidos a través de actividades participativas, como juegos, análisis de contenidos en formato texto y vídeo, debates o búsquedas.

Las sesiones están previstas para una duración aproximada de noventa minutos: 45 para la teoría y 45 para la práctica.

Hablamos con José Pérez Adán, uno de los fundadores del IVAF junto con las doctoras Ana Otte y Concepción Medialdea, con ocasión del inicio de los cursos especiales para profesores sobre el programa SABE, que tienen lugar para todo el mundo a través de Internet y en la modalidad presencial en la sede del instituto Juan Pablo II en Valencia.

USTEDES ACABAN DE PUBLICAR UN MANUAL ESPECÍFICO SOBRE LOS CONTENIDOS DEL PROGRAMA SABE, ¿PODRÍA DECIRNOS QUÉ REPRESENTA ESTA APORTACIÓN PARA LA EDUCACIÓN ESCOLAR?
– El Curso de Educación de la Sexualidad para Adolescentes (Programa SABE) es un manual de referencia básico en la materia para los profesores de secundaria, y es también idóneo para padres, monitores de jóvenes, y centros de formación y ocio de adolescentes. Nuestro libro es fruto de la experiencia de muchos años de trabajo en varios países al servicio de los padres y profesores que quieren dar a sus hijos y alumnos una formación en la responsabilidad, en la lealtad, en la solidaridad y en el respeto a los demás, enmarcando el propio desarrollo sexual en este contexto. Nuestro libro era una necesidad: no disponemos en el panorama editorial español de algo parecido. Los profesores de los colegios donde los padres quieren una formación de la sexualidad que lleve a sus hijos a una vida familiar feliz, hace tiempo que nos estaban pidiendo algo parecido, y, la verdad, estamos muy contentos con el resultado.

¿PODRÍA RESUMIRNOS BREVEMENTE EN QUÉ CONSISTE EL PROGRAMA SABE?
– El programa SABE tiene tres pilares fundamentales: ciencia, prudencia y continencia. Ciencia para ilustrar al profesor y al alumno en los fundamentos del desarrollo psicológico y biológico humano. Prudencia para tener todos los elementos de juicio a la hora de decidir y proponer la conducta adecuada. Y continencia para apostar por la responsabilidad sexual que implica saber esperar por buenas y sólidas razones. La metodología peculiar del programa SABE proporciona al profesor una ayuda indispensable
para conducir el curso de educación de la sexualidad en el aula de manera sencilla, ágil y con el máximo rigor científico.

POR ÚLTIMO, ¿QUÉ OPINA DE LAS PROPUESTAS DE EDUCACIÓN SEXUAL DE LAS SUCESIVAS CAMPAÑAS LANZADAS DESDE ORGANISMOS PÚBLICOS?
– Mire, esas campañas están huérfanas de estudios científicos previos y el resultado es que fomentan lo que en teoría pretenden evitar: la incitación sexual temprana, la promiscuidad, y las enfermedades de transmisión sexual. Ante ello, los padres están indefensos pues esas campañas se llevan a cabo con el dinero de los padres, es decir, con dinero público. Nuestro instituto, por el contrario, ha desarrollado su trabajo generando su propia financiación desde el ámbito privado y con mucho sacrificio y empeño. Podemos decir que somos genuinamente independientes y libres: a nosotros nadie nos paga por decir lo que decimos. Y nos parece que esto es fundamental para hacer ciencia: que no haya intereses creados para llegar a un tipo determinado de resultados. Nosotros estamos del lado de la ciencia, que es el lado de la continencia, del saber esperar, de la formación del carácter, del conocimiento de la propia fertilidad; quienes diseñan las campañas públicas de educación sexual están en otro lado.