Obispo Dr. Klaus Kung (Austria)

1. Antecedentes

Quiero empezar con unas consideraciones  comprendidas en el título de esta ponencia que son muy importantes para mi, especialmente para la comprensión y entendimiento de “educar para amar” para que lo que expongo sea entendido correctamente.

¿Qué es el amor?

Aunque ‘amor’ es una palabra que utilizamos mucho, también es una palabra gastada, debilitada y fatigada.

En las Sagradas Escrituras, se utiliza frecuentemente la palabra ‘amor’.

“El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo, que nos ha sido dado’” (Rom 5,5), escribe San Pablo. Esto parece tener otro significado que el enamoramiento que puede florecer entre un joven y una joven.

Siguiendo la ley del Antiguo Testamento, Jesús nombra los principales mandamientos: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu espíritu”. Para Él el segundo tiene igual importancia: “Amarás al prójimo como a ti mismo” (Mt 22, 37). El nuevo mandamiento proclamado por Jesús dice: “Que os améis unos a otros. Así como yo os  amé, así también vosotros améis mutuamente” (Juan 13, 34). La parábola de las ovejas y las cabras revela que la existencia o la carencia del amor será el factor determinante el Día del Juicio Final. (Mt 25, 33 ff).

“El amor” concierne y afecta a todas las capas de la personalidad del ser humano. El amor sexual significa la completa devoción y dedicación de un hombre a una mujer y de una mujer a un hombre.  Ciertas emociones acompañan a este amor y hacen posible que niños emanen de él. Por supuesto, este aspecto del amor es especial, basado en el hecho de que el ser humano fue creado como hombre y mujer y que el amor humano nunca puede ser asexual.

“Educación para amar”, en consecuencia, no significa ‘educación’ en términos de la enseñanza de los hechos fisiológicos del hombre y la mujer, los cuales les permiten ser padre y madre. ‘Educación para amar’ tampoco instruye solamente sobre sensaciones afectivas, ni sobre maneras de hablar o comportarse.

2. La naturaleza del amor

‘Deus caritas est”, “Dios es Amor” (John 4, 8), se lee en las Sagradas Escrituras. Juan escribe exactamente: “El que no ama todavía no ha conocido a Dios porque Dios es amor “. El creyente reconoce que el amor humano, si es verdadero y real, proviene de Dios. Se aprecia la conexión con el hecho de que el ser humano fue creado a Su imagen. (Gen 1, 26).

En la exhortación apostólica titulada “Familiaris consor­tio” ‘ Juan Pablo II explica: ‘Dios es amor y vive en sí mismo un misterio de comunión personal de amor. Creándola a su imagen y conservándola continuamente en el ser, Dios inscribe en la humanidad del hombre y de la mujer la vocación y consiguientemente la capacidad y la responsabilidad del amor y de la comunión. El amor es por tanto la vocación fundamental e innata de todo ser humano.’ (FC 11).

‘Educación Para Amar’, escrito por Carol Wojtyla antes de su elección como Papa, había aparecido ya en 1979 en alemán (antes del FC) El Papa explica que la semejanza a Dios  esta inscrita en la existencia de todo ser humano.

Cada ser humano es una persona, lo que significa que él o ella es único, insustituible, espiritual y libre, con la capacidad para comprender y para amar y en consecuencia el compromiso voluntario de uno mismo se hace posible. Es una forma de amor que se entrega totalmente con conocimiento de la escala y la dimensión, de la amabilidad y la belleza de una persona, la cual puede ser Dios o un ser humano. (“Educación Para Amar”, pág. 43 s). Además, el Papa explica que este compromiso de uno mismo en y a Cristo – nuestro Dios que se hizo hombre para nosotros – alcanza la plenitud.

Al mismo tiempo debemos tener en cuenta que el ser humano ha pecado y ha dado la espalda a Dios. Por eso su amor esta desordenado, pervertido por el egoísmo y, a veces, incluso destruido.

El ser humano pierde fácilmente su libertad, el requisito del amor; su poder cognitivo del bien y lo hermoso se disminuye, su voluntad es débil. De esta manera se desarrollan los factores que impiden  que crezca el amor. El amor puede ser extinguido y lo que podría/debería ser una expresión de un gran amor, quizá lleve a una aflicción, una ofensa o una humillación.

Pero Dios no desea que los humanos se pierdan, que pierdan el camino y, más importante, el amor. Así que nos envió a su hijo. Dios se entrega a nosotros en Cristo. Conectado con Él de esta forma podemos entregarnos a pesar de nuestras debilidades y amar verdaderamente.

Así, educar para amar es esencial para cada persona, concierne al alma y al cuerpo, al espíritu y al corazón. Su práctica es necesaria e importante durante toda la vida. Cada persona está destinada a amar. Cada persona tiene que encontrar la forma de amar. Aquí tiene importancia la parte sexual. No es el aspecto constitutivo del amor,  ni la parte esencial, pero es un elemento y un componente de cada ser humano y no debemos ni eliminarlo ni rechazarlo.

3. Fases y contenido básico

A) La Niñez

La educación para amar empieza antes de nacer en la manera en que los padres acogen a su hijo, lo esperan y le traen al mundo. Hoy los conocimientos de la psicología nos informan de la manera en que una experiencia horrible, el estrés u otra carga sobre la madre durante el embarazo pueden afectar al bebe intensamente y en muchos aspectos.

Deseando dar al niño todo lo que necesita, todo lo que le ayudará en el camino de la vida y especialmente en el desarrollo de una verdadera capacidad de amar, los padres creyentes permiten el bautismo de su hijo.

A través del bautismo, el niño se integra en la iglesia y se libera del pecado original – del pecado derivado de sus antepasados. También es un vínculo con Cristo. De esta manera se crean las bases fundamentales donde crecerá el amor verdadero.

Es de máxima importancia que durante la primera fase de la vida un niño se sienta bien acogido, aceptado y querido. Los padres son los primeros que expresan el amor. Desde el principio se desarrolla un lazo profundo entre ellos. La presencia y la devoción afectuosa del padre son de una vital importancia. Hoy en día tenemos mejor constancia de esto por ciertas aberraciones de la personalidad que pueden aparecer cuando falta la presencia paterna.

Debido al embarazo, a la lactancia, y al cuidado intenso del niño, la relación del bebe con su madre es, al principio, mucho mas fuerte que la que tiene con su padre. Sin embargo, el niño necesita del amor de la madre y del padre de forma distinta, para asegurar un desarrollo y crecimiento saludable.

El niño aprende los primeros pasos en la vida de sus padres (también en sentido figurativo), empieza a explorar su entorno. Los padres cristianos pronto le ‘enseñan’ también a Dios. Le enseñan la señal de la cruz en la frente y rezan con él. Muchos autores espirituales han observado que un niño que no aprendió a rezar en el regazo de su madre o su padre manejará tópicos religiosos con dificultad más tarde en la vida.

El niño pronto empieza a reconocer su identidad de niño o niña y hace preguntas, a las cuales debemos responder con naturalidad.  Si el niño espera a un hermano o una hermana, puede ser un buen momento para hacer algunas aclaraciones esenciales.
Especialmente durante la primera fase de la vida, la familia es la más importante ‘escuela’ de vida, de amor y de fe. Nada puede reemplazarla durante este periodo.

La asistencia a una guardería es normalmente un complemento útil y la participación en un escuela elemental es necesario (en los EE.UU. hay una tendencia a la así llamada  ‘escuela en casa’)

Normalmente la educación sexual en el parvulario y en la escuela elemental es problemática. Los padres deben insistir en tener voz en los proyectos escolares. Tienen derecho a decidir si la educación es adecuada para su hijo, en vez de simplemente recibir información de lo que se les ofrece.

No debemos subestimar los efectos sobre los niños, los adolescentes y también los adultos  de la eroticización del niño en lo que Freud llama ‘la fase latente’. Es posible causar la eliminación de la fase latente normal por una educación sexual inapropiada o prematura, por la utilización incontrolada de la televisión y de Internet o por los periódicos dejados por ahí que pueden tener un contenido parcialmente pornográfico. También influye la falta de respeto por las reglas normales de comportamiento y modestia en la misma familia o en las actividades recreativas. Se crean fijaciones perjudiciales que pueden causar un comportamiento obsesivo y un estrechamiento del horizonte espiritual que, a su vez, pueden causar una degradación de los valores humanos. Los resultados de una agresión sexual o del abuso sexual pueden ser serios y graves. Tratamiento terapéutico suele ser necesario y tales agresiones pueden destruir toda una vida. La educación para amar no es compatible con la tolerancia habitual de la pornografía en la casa, en el colegio o en el trabajo con los jóvenes. La vigilancia es imprescindible e incluso a veces una intervención adecuada. Es menester declarar de nuevo la virtud de la pureza, hacerla accesible a jóvenes y mayores. La virtud de la pureza santa, “la cual, aunque no es la única ni la más importante, afecta a la vida cristiana como la sal que previene la corrupción (..) y es la piedra de toque para el alma apostólica” (San Josémaria, Los Amigos de Dios [Freunde Gottes], 175), San José Maria Escrivá lo expresó bien.

B) La Preadolescencia y La Adolescencia

Una introducción a los secretos de la vida, de la reproducción y del amor es necesaria pero siempre con datos correctos y realizada según la edad y desarrollo personal del joven.

El momento de realizar esta introducción es importante ya que debe ocurrir antes del inicio del proceso de madurez biológica y emocional. Es menester hablar con sus hijos antes de que lo haga otra gente. De esta manera es posible prevenir que se establezcan miedos, asociaciones o imaginaciones erróneos. Así los adolescentes estarán mejor preparados para afrontar una posible educación sexual inadecuada.

Los padres son los responsables de hacer posible a sus hijos adolescentes la búsqueda del amor verdadero y la adquisición del equilibrio y estabilidad interior necesarios para crear y asentar una familia y también para llevar una vida adulta responsable. Lo mejor es que el padre comprensivo habla con su hijo y que la madre cariñosa con su hija sobre diferentes temas, siendo los consejeros discretos de sus hijos cuando éstos tienen dudas o preguntas. La mutua confianza entre padres e hijos es necesaria, junto con unos conocimientos adecuados, facilidad de comunicación e iniciativa por parte de los padres.

Es preferible que los adolescentes no sufran desilusiones importantes o experiencias que pesan demasiado.

Hoy en día ‘el sexo precoz’ está muy extendido. Podemos relacionarlo con los anuncios, el entretenimiento de hoy y las ofertas de la TV e Internet, además de la educación sexual ofrecida en revistas como ‘Bravo’. Los folletos entregados a los alumnos en los colegios, financiados por la Institución o Autoridad responsable, no son mejores. Las campañas sobre el SIDA también han contribuido a la situación al extender una información sesgada,
además de distribuir condones. Hoy se considera normal que dos jóvenes que apenas se conocen tengan relaciones sexuales. La única regla proclamada es “prevenir, protegerse”, nombrando las diferentes opciones: condones, la píldora anticonceptiva, la píldora del día después. Y cuando ya es demasiado tarde, el aborto. No importa si la Iglesia se calla. ¿Quién se atreve a hablar sobre ciertos temas para luego ser condenado inmediatamente, para ser ridiculizado. Los curas están desconcertados y muchos padres no saben actuar: ceden en parte a las tendencias del momento. El hecho de que muchos niños ni siquiera tienen un verdadero hogar constituye otro problema. Por eso, pasan horas delante de la tele, ven películas pornográficas en Internet y, demasiado pronto, huyen a relaciones sin la adecuada preparación necesaria.

El daño causado por estas relaciones íntimas – precoces y poco duraderas – es grave. Las consecuencias, casi inevitables, son desilusiones y heridas profundas y no es de sorprender que en un posterior matrimonio la lealtad y la fidelidad sean difíciles de lograr. La capacidad de entrega y compromiso es débil, debido al anterior comportamiento promiscuo que incluye relaciones íntimas.

Ya que la parte sexual de estas relaciones se activa muy pronto, la necesidad de conocer a la persona (ó pareja) disminuye. Si esto pasa a menudo, puede llevar a las personas con este comportamiento a sentirse utilizadas o humilladas. En estas condiciones es difícil encontrar el verdadero amor y menos posible aún que crezca. Ya no es posible mantenerse al margen; es necesario hablar. El amor está en peligro y también la felicidad de la vida. Es menester pensar de nuevo.

Es verdad que la situación exige mucho de los padres; es frecuente que les faltan conocimientos y convicciones, A veces es más fácil para los adolescentes hablar de ciertos temas con otras personas.

Teenstar se desarrolla especialmente en el entorno académico y lo considero factible y merecedor de consideración porque los contenidos de los cursos Teenstar forman la idea básica del hombre – en cuanto puedo ver – conforme al Orden de La Creación. Teenstar considera y atiende a los deseos de los padres. Es un hecho que muchos padres no asumen el importante deber de la educación sexual de sus hijos, así que otros se ocupan del tema. Desafortunadamente esto puede dañar a los adolescentes.

Es de gran importancia que los secretos de la vida y del amor muestran el Plan de Dios para la Creación con la reverencia apropiada.

La sexualidad esta orientada a la reproducción por la parte biológica. Puede parecer muy seco y clínico dicho así pero además trata de un gran secreto.

En la unión sexual el hombre y la mujer se hacen uno. Debe ser la expresión de una devoción mutua. Pero únicamente ocurre si se cumplen todos los requisitos.  Las dos personas deben estar casadas, debe pertenecerse el uno al otro para siempre y sin restricciones, tienen que entregarse plenamente y aceptar al otro plenamente y tienen que estar dispuestas a ser padre y madre.

Solamente de esta manera la unión sexual puede aunarse con algo precioso y santo, algo que nos conecta con Dios y su amor. Nos convertimos en ‘trabajadores de Dios’ y la vida asume una existencia muy especial cuando el alma, creado por Dios, procede de Él. Más tarde, somos ayudantes del Salvador/Redentor a entender y aceptar con cariño nuestra misión educativa.

Es importante reflejar los secretos de la vida y el amor humano de la mejor manera posible para ofrecer un buen modelo a los adolescentes. Así verán las cosas importantes de la vida y del amor y además aprenderán ir al encuentro de las cosas preciosas y santas con reverencia. No debemos trivializar estas cosas, no debemos reducir todo a un placer ligero, superficial y relámpago.  .

Hoy en día la fundación de una familia en nuestro país constituye muchas veces un problema. Los adolescentes viven juntos durante un tiempo sin estar casados. La mayoría de las veces ni siquiera saben si desean casarse.

A primera vista puede parecer razonable y sensato probar primero, para ver si pueden vivir juntos. Sin embargo, la alta tasa de divorcios demuestra que este planteamiento no sirve. Por el hecho de que el componente sexual tiene máxima importancia demasiado pronto, los adolescentes empiecen a conocerse bien más tarde, una vez establecida la relación intima. Su libertad para decidir el camino a seguir esta coartada porque una decisión negativa sería muy dolorosa. Y si esperan a un niño la situación empeora. Algunas parejas se casan debido al bebé pero este hecho lleva muchas veces a reproches. ‘Nunca me hubiera casada contigo si no fuera por el niño’. De esta manera muchas parejas se encuentran casadas sin haber decidido estar juntos para toda la vida. A menudo no tienen la base y la ayuda del sacramento de matrimonio. No es sorprendente, pues, que fracasan. .

Cuando piensan en estos acontecimientos los padres a menudo se encuentran impotentes. ¿Qué hacer?  Las prohibiciones resultan casi siempre contra productivas. La Iglesia tampoco parece capaz de hacer mucho. ¿Quién escucha a ella? ¿La gente sigue hablando de este problema hoy en día?  La pauta, sin decirlo claramente, parece ser ‘laissez-faire’ en muchos sitios, incluso donde se trabaja con los jóvenes.

Sin embargo, hay nuevos avances entre los que descubren a Cristo, tanto en los EE.UU. como en Europa. Mucha gente ya reacciona. Se trata de la virtud y la dignidad de la persona, del tesoro que cada uno lleva en su corazón. Respetar ciertos límites y  fronteras no constituye una restricción, sino es necesario para lograr la libertad interior. La persona que los aparta pone en peligro su búsqueda del camino del amor. El egoísmo gana la batalla y empieza a ahogar el amor. Es menester reconocer que es mejor esperar hasta  contraer matrimonio.

Los jóvenes están receptivos a los argumentos. Es, sin duda, un reto que nosotros como Iglesia, padres y personas que acompañan a los jóvenes en la búsqueda del camino de la vida tenemos que afrontar.

Tampoco podemos olvidar que Cristo, el Redentor, esta aquí para todos, incluso para la persona que ha actuado mal y ha pecado. Siempre habrá un nuevo camino.                                                La situación demográfica también ofrece un problema  en Europa y muchas partes del mundo.. Es un secreto a voces: no tenemos suficientes niños. Algunos creen que la solución al problema es la eutanasia y la inmigración. Los niños son un tesoro, la familia es una cosa hermosa, la dedicación a la familia y a los hijos es un reto, absorbente y una tarea que realiza a uno. Es necesario hablar de esta cuestión con jóvenes y mayores, en la Iglesia, en las comunidades  pero también con los políticos.

Tener niños es algo hermoso y enriquecedor: deberíamos explicar y demostrar que es así. Tener niños nos protege del egoísmo y no conduce al simple crecimiento de una familia – si la responsabilidad paternal se implementa bien – sino a la madurez de toda persona involucrada y  afectuosa.

La Iglesia aprueba la paternidad responsable, lo que implica que el mismo matrimonio tiene que decidir cuantos hijos quieren pero siempre delante de Dios. La relación entre la Iglesia y la sociedad hoy en día deja claro lo que necesitamos. Un matrimonio cristiano planteará muchas veces la pregunta: ¿no deberíamos tener más hijos?  Los niños necesitan hermanos para desarrollarse plenamente pero,  además, Dios ha dado a los padres un gran corazón con sitio para muchos niños. Quizás en una familia pequeña, uno o dos hijos recibirían un amor muy concentrado y abrumador.

Es menester hablar de la anticoncepción, práctica común aquí, y del aborto que ocurre con demasiada frecuencia.

La anticoncepción pone en peligro el amor; el aborto deja heridas profundas en la sociedad. La planificación familiar natural requiere auto-control y respeto. Conlleva para la pareja el dialogo y la comunicación y una responsabilidad compartida y además, conduce a mirar cariñoso y cercanamente al gran secreto introducido en nuestra naturaleza por Dios. Es un elemento importante de la educación para el amor.

C) antes de las grandes decisiones de la vida: la preparación distante y próxima para el matrimonio. El Pastoral de la Vocación.

Como ya he dicho antes, la educación para amar no puede limitarse a explicaciones de los órganos sexuales, hormonas y métodos anticonceptivos. La educación para amar abarca mucho más. Un niño tiene que aprender a ser afectuoso y amistoso; a hacer regalos a los demás; a reconocerse a si mismo; a superar los malos humores; a respetar ciertos limites y fronteras.

Poco a poco, la gente implicada dejará que los niños y los adolescentes asuman más y más responsabilidad mientras crecen. Deben crecer y madurar, exteriormente sí, pero también en su manera de pensar, de hablar y de comportarse. La tarea más importante durante este proceso pertenece a los padres y a los hermanos. El colegio, grupos de juventud y los amigos también dan apoyo. Es de gran ayuda si el niño, el adolescente, descubre a Dios, al Señor, Su palabra, Su instrucción y Su gracia. Cuando el adolescente descubre a Dios en sus oraciones y en los sacramentos y empieza a trabajar en si mismo, acepta acompañamiento espiritual y deja que le guíen, es muy posible que él/ella encontrará el amor verdadero.

Lo aquí descrito se define como ‘la preparación distante para el matrimonio’. Al mismo tiempo es la base de la vocación personal del matrimonio, de la familia y también del  sacerdocio u otro modo de dedicarse a Dios. Esta fase de la educación para amar empieza cuando nace el niño y conduce a las decisiones que determinan la manera de vivir. Después, el amor tiene que crecer y madurar.

Durante la adolescencia y después, los grupos juveniles y los amigos son muy importantes. Un ‘Pastoral de Vocación’ real sería necesario, que actúa sobre el supuesto que toda persona tiene una vocación. Siempre es la vocación del amor, aunque las circunstancias y requerimientos serán diferentes.

La preparación próxima para el matrimonio tiene gran importancia. El  proceso debe ser perceptible y debe durar un cierto tiempo sin que sea demasiado largo. Así la pareja que piensa en establecer una familia puede conocerse mejor, puede estudiar sus valores, considerar junto los aspectos esenciales del matrimonio y decidir las bases fundamentales de su vida en común. Me parece que se acercan unos tiempos que verán el renacimiento del ‘noviazgo’.

3. Conclusiones

En vista de los retos que hemos considerado,
no hay duda de que existe una gran necesidad urgente de anunciar la verdad sobre el matrimonio y la familia, el significado de la vida, la verdad y la caridad, a la vez que es necesario hablar de la paternidad responsable y la anticoncepción. Es de gran importancia educar y acompañar a la familia cristiana para que conozca su tarea imprescindible en este campo y también en la propagación de la fe. Quizás habrá que plantear de nuevo la forma de trabajar con los jóvenes. Es menester hacer alianzas. Todo el mundo, maestros, líderes de los adolescentes, matrimonios, parejas todavía sin casarse, el clero, los laicos y también los políticos deben participar. Tengo esperanzas puestas en el Teenstar.

Para concluir, quiero   acentuar el hecho de que algo esta pasando que nos da una esperanza para muchos países del mundo incluyendo Europa Central respecto a la labor pastoral familiar y de juventud. Hay cada vez más matrimonios jóvenes buscando ayuda para formar una familia cristiana y muchos quieren tener una familia numerosa.

Cuentan con Cristo y son optimistas. El deseo del autentico entre los adolescentes respeto al amor verdadero se percibe en muchos países.

Debe ser nuestro deseo y gran preocupación darles un positivo y concreto entendimiento del mensaje del Evangelio.

La juventud tiene este derecho y además espera que nosotros se le demos. Dios este con nosotros.

Curriculum vitae

El Obispo Klaus  Küng nació el 17 de Sep­tiembre , 1940 en Bregenz. Creció en Feld­kirch con dos hermanas y un hermano como hijo del médico de la cuidad Dr. Josef  Küng.

Asistió al colegio en Feldkirch. Terminó en 1958 junto con su famoso compañero de clase el Obispo Erwin Kräutler.

Al  principio siguió los pasos de su padre y estudió medicina en Innsbruck y Viena donde se doctoró en 1964.

En 1960 Bishop Klaus Küng conoció el “Opus Dei”. La espiritualidad del fundador, de San José Maria Escrivá, para santificar la vocación y trabajar de forma apostólica dio un nuevo giro a su vida cristiana.

En 1961 entró en el “Prälatur”del Opus Dei. Estudio filosofía y teología a la vez que estudio medicina, como hacía todos los del Opus Dei.

Siguiendo su vocación interior, el Obispo  Küng asistió al “Lateran University”in Roma durante cuatro años después de licenciarse y hacer un año de prácticas medicas en Viena. En Roma recibió su segundo doctorado en teología y también el ‘licentiate’. Su disertación fue titulada ‘El misterio sacramental de Josef Matthias Scheeben”.

Después de recibir su doctorado en medicina el Obispo Klaus Küng trabajo en el Hospital Emperatriz Elisabeth en Viena.

Después de la pausa en su vida profesional debida a sus estudios de teología, trabajó de nuevo como médico en el hospital de Graz.

El 23 de Agosto, 1970, el Obispo Klaus Küng fué ordenado de sacerdote en Madrid. Después fue a Viena y trabajo de capellán, desarrollando una amplia función pastoral entre estudiantes y adultos.

Desde 1976 a 1989, Küng tenía el cargo de vicario regional del Opus Dei.

El 21 de enero, 1989, Küng fue ordenado obispo de Feldkirch por el Papa Juan Pablo II. Su consegración tuvo lugar en Feldkirch el 5 de marzo, 1989.

El 20 de Julio, 2004 fue Visitador Apostólico de la diócesis en San Pölten.

El Obispo Klaus Küng es el responsable del matrimonio y la familia, de bioética y de las cuestiones que abarcan la protección de la vida dentro de la competencia de la Conferencia Episcopal Austriaca.

Es miembro de la congregación del clero y también asesor en cuanto a los consejos papales sobre la familia.

5th INTERNATIONAL TeenSTAR ‑ CONGRESS
24th to 29th August 2006 ‑ Austria ‑ M6dling/Vienna

Obispo Auxiliar Dr. Andreas Laun, OSFS (Austria)

¿Cómo entiende la gente la sexualidad? El espíritu de nuestro tiempo contesta, como ‘la autodeterminación sexual’. Quizá precede la respuesta personal ‘la orientación sexual’, siendo el criterio más importante obtener placer. La gente se comporta como si hubiera, por lo menos a nivel emocional, una persona estándar sin sexo, que, por así decirlo, se pone ropa masculina o femenina y así puede escoger el ‘papel’ que le conviene.

Por otro lado, la respuesta de la Iglesia propone que fue el propósito de Dios crear el Hombre como hombre y mujer. Así ha imprimido su plan en la estructura cuerpo-alma de este ser humano masculino y femenino: el hombre y la mujer deben ser ‘una sola carne’ y dar la vida a los niños.

¿Pero cómo explicar hoy a los jóvenes y los ‘no tan jóvenes’ que el ‘amor’ sexual fuera del plan de Dios no solo es pecado sino que además no puede tener éxito? Enseñando en que condiciones se logra la unión y en que condiciones no puede lograrse.

‘De alguna manera es malo, y entonces prohibido, apenas permitido en el matrimonio, pero aún en él debe hacerse lo menos posible y sin pasión’.  Realmente había gente que hablaba de esta manera sobre la maravilla del amor físico, pero estas voces no son auténticamente cristianas. El planteamiento correcto es distinto:

El Hombre consta de cuerpo y alma, esta destinado para el amor y el anhelo de la unión es parte integro del amor.

La característica especial del amor en el matrimonio es que también busca la unión de la carne. En este punto descubrimos una de las maravillas de la creación: el cuerpo humano también tiene la misteriosa capacidad inherente de, por así decirlo, compartir procesos mentales específicos y ejecutarlos en simpatía:

  • Los pensamientos salen de la mente, pero dependen de los procesos del cerebro.
  • Las emociones salen del corazón pero existen hormonas que las hacen posibles.
  • Solamente la persona puede reírse, pero el cuerpo se ríe en simpatía a través de las contracciones de los músculos.

Es así también en la unión sexual:

En el abrazo marital el cuerpo despierta al amor y crece más allá de si mismo; se hace amor hecho carne, sin dejar por eso de ser amor espiritual.

¿En qué condiciones nace esta unión de amor en la carne tan especial?  ¿Cuando  deja el hombre de ser un extraño o un ladrón dentro de la mujer para sentirse cómodo en el lugar que le corresponde? Solamente un soñador romántico puede creer que toda y cada excitación sexual, sea lo que sea, pueda llenarse de amor. Al contrario, es posible pensar lo opuesto, o sea, que cualquier mención de amor o unión son palabras  vacías o una charla de adolescentes y que, en realidad, solo tiene que ver con la naturaleza animal del Hombre, una cuestión de satisfacer y calmar un instinto.

Sin embargo, a la luz de la tradición  bíblica la unión del hombre y la mujer en el amor fértil es una capacidad humana maravillosa (frente a todo pesimismo) pero se logra solamente en ciertas condiciones (en comparación con el romanticismo irrealista).

Igual que en muchas acciones importantes – en el deporte, en la ciencia, en las artes y en la cocina – el éxito de la unión de la carne también requiere ‘condiciones ideales’, las cuales dependen de la responsabilidad humana.

Las condiciones para el amor sexual rodean la maravilla de la unión como un protector círculo de estrellas. De estas condiciones tres se refieren al cuerpo y cuatro al libre albedrío y los corazones de los amantes.

1. El hombre y la mujer

La unión en la carne solamente es posible entre un hombre y una mujer, no entre hombres, no entre mujeres, no entre un adulto y un niño, para no hablar de animales. Cada niño que ha comprendido los principios de su juego de construcción Lego sabe que un hombre y una mujer encajan perfectamente, pero que dos hombres no.

Los homosexuales pueden sentir la atracción del amor, pero su imitación imposibilitada de ‘unión’ no les facilita ser realmente una sola carne. No es que no deben hacerlo; es que no pueden hacerlo.

2. El amor en libertad

El amor y su inicio encantado al momento de enamorarse es un milagro. Nadie puede imponerlo. Es razonable casarse solamente cuando dos personas deciden hacerlo libremente basándose en su amor mutuo, y no por una dote, una carrera profesional u otro motivo ‘razonable’. La primacía del amor no excluye una reflexión racional sobre el futuro; al contrario, la requiere.

El amor necesita de la libertad. La unión en el amor es imposible bajo las condiciones violentas de la violación. Lo mismo ocurre, aunque más débilmente, con la violencia ‘oculta’ de la seducción, la cual también es contraria al amor. La seducción tampoco lleva a la unión.

3. La Unión en la Seguridad de la Libertad Garantizada – el voto matrimonial

Decir que ‘El amor solamente crece en la libertad’ es decir también que el amor necesita de esa libertad que tiene su plenitud en la decisión ‘… hasta que la muerte nos separe’  El acto de hacerse uno físicamente en el amor solo es posible si esta ‘garantizado’  – por el libre consentimiento de la voluntad, exactamente de igual forma  en que la divisa de un país se garantiza por sus reservas de oro.

Puede parecer que la unión del ‘amor libre’ empieza con más pasión que muchos matrimonios aburridos que han vuelto triviales y corrientes, pero este defecto no puede compararse con el otro defecto mucho más serio que es la negación del consentimiento implícita en el mero hecho de vivir juntos fuera del matrimonio. Las personas deben vivir juntas sexualmente solo cuando han tomado una decisión, pero no cuando todavía tienen que tomarla. Esta decisión se llama ‘Casarse’. La negación del consentimiento es la negación de la unión y la mutilación del amor. La aparente unión en una sola carne esta negada por la advertencia del alma : ‘quizás’ o ‘todavía no’.
Dice Juan Pablo II, ‘en consecuencia, la sexualidad, mediante la cual el hombre y la mujer se dan uno a otro con los actos propios y exclusivos de los esposos, no es algo puramente biológico, sino que afecta al núcleo íntimo de la persona humana en cuanto tal. Ella se realiza de modo verdaderamente humano, solamente cuando es parte integral del amor con el que el hombre y la mujer se comprometen totalmente entre sí hasta la muerte. La donación física total sería un engaño si no fuese signo y fruto de una donación en la que está presente toda la persona, incluso en su dimensión temporal.’1
Esta pureza requerida antes del matrimonio no es contraria al amor, sino que está estrechamente vinculada al mismo. ‘Sin amor, la pureza es infecunda, y sus aguas estériles convierten las almas en un lodazal, en una charca maloliente, de donde salen vaharadas de soberbia’.2
¡Que verdad!

4. La Unión, no ‘Practicas Sexuales’

La unión, entendida como la expresión sublime del afecto, se logra únicamente por la unión, por la penetración del pene del hombre en la vagina de la mujer. De esta manera, y solo de esta, pueden hacerse una sola carne. El plan de Dios revelado en sus cuerpos les enseña el camino.

Seguir simplemente las ‘preferencias sexuales’ de uno o otra puede aportar placer, pero no tiene nada que ver con la unión. No todo orgasmo puede avivarse con amor, solamente el que es a la vez la unión de los cuerpos.

5. Apertura a la Vida

El amor que en este acto adopta la forma de la carne es un amor fértil. No tolera la manipulación. Quien a través de cualquier forma de manipulación impide o elimine la fertilidad de este acto de hacerse uno solo, mutila también al amor. Los esposos pueden amarse con verdadera devoción, pero inhibir la concepción de los hijos impide a la vez, por lo menos hasta cierto punto, el crecimiento del amor.

La Iglesia, por lo tanto, rechaza la anticoncepción: esta dirigida en contra de los niños y del amor. Este hecho  es la razón del rechazo de la Iglesia; no es arbitrario.

6. La Devoción del Amor

Entre el amor, la procreación y satisfacer el deseo carnal, el amor siempre ocupa el primer lugar el la jerarquía de los motivos. Los creyentes deben ser ‘devotos’ y de igual modo el acto matrimonial requiere la ‘devoción’ del amor conyugal, su ‘absorción especial’ y ‘emoción’, como lo describe Juan Pablo II.3

Las relaciones sexuales inconscientes, las relaciones sexuales desconsideradas, ‘solamente’ para lograr el placer o ‘solamente’ para tener un hijo son pecado, incluso dentro del matrimonio.4

7. En Presencia de Dios

El matrimonio es santo – es santo ‘de todas las maneras, su propósito, su uso, su forma y su sustancia son santos,’ dice Francis de Sales.5  Juan Pablo II expresa el mismo pensamiento con más claridad: Los esposos pueden hacerse ‘una sola carne’, de la cual habla la Biblia, ‘únicamente con la ayuda de las fuerzas que surgen del espíritu, de hecho del Espíritu Santo, las cuales refinan, animan, fortalecen y perfeccionan el espíritu humano.’ En este sentido, también es verdad que ‘El Espíritu es el que da vida, la carne de nada sirve.’6

La fuerza de esta declaración nos corta la respiración, aunque desde el punto de vista católico es obvia. En palabras de un viejo principio católico, “La Gracia no destruye el mundo ya creado, sino que lo cura y lo completa.” También se aplica al matrimonio. Jesús, el ‘Salvador’ o    ‘Sanador’, también sanea y santifica el amor marital.

Igual que en la historia conmovedora de Tobías y Sara, antes de dormir juntos los esposos rezan juntos, y así el rostro de Dios brillará sobre los días y las noches de la vida marital. Es en esta luz donde el ‘amor verdadero’ crece y se mantiene inmune al peligro de la ‘mera lujuria’, la cual degrada a la otra persona  a un objeto. Los Rabinos, en la tradición hasídica, dicen que ‘El mejor día para el abrazo marital es el sabat: así el amor se ennoblece por el esplendor divino del sabat.”8  Pero cuando quiera que ocurra, si se hace según el plan divino y en presencia de Dios, es un acto santo. De esto tanto los judíos como los cristianos están convencidos.

1. Juan Pablo II, Familiaris Consortio 11
2. Jose Maria Escrivá de Balaguer,El Camino 120
3  Juan Pablo II, Salvación 341
4. Juan Pablo II, Amor 282
5, Francisco de Sales, Philothea, 3,38
6. Juan Pablo II, Salvación 344: Juan, 6,63
7. Tobias 8,4
8. Cf. Dolna, B., An die Gegenwart Gottes presisgeben (Giving oneself up in the presence of God) Mainz, 2001, 61. Esto demuestra que los rabinos son ‘más católicos” que los que creen que los cónyuges realmente no deberían   unirse sexualmente en días  de fiesta.

Obispo Auxiliar Dr Andreas Laun, OSFS (Austria)
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Curriculum Vitae
Nacido el 13 de octubre del 1942 en Viena, se licenció en 1960 en el Borromaüm de Salzburgo. Allí comenzó sus estudios de filosofía  antes de entrar en el noviciado de los oblatos de San Francisco de Sales. Desde 1963 hasta 1966 continuó con sus estudios de teología en Eichstätt y fue ordenado cura en 1967. Desde 1966 hasta 1970 estudió teología y francés en Friburgo. Después de algún tiempo como educador y capellán, logró su doctorado en Friburgo y fue ayudante  en el departamento de Teología Moral de la Universidad de Viena en 1974. En 1981 fue habilitado en Teología Moral en Viena y ese mismo año le ofrecieron la cátedra de Teología Moral en Heiligenkreuz, que tiene hasta hoy. Además, entre 1982 y 1987, enseño en el Ateneo de los Salesianos en Benedicktbeuren (Bavaria) y dirigió el colegio de los Salesianos en Eichstätt.

De vuelta a Viena, continuó la enseñanza en Heiligenkreuz y publicó sobre cuestiones del momento referentes a la teología. Desde 1989 hasta 1995 trabajó en la parroquia de Kahlenbergerdorf y fue Obispo Auxiliar de Salzburgo en 1995. Como vicario del obispo es el responsable de la pastoral del matrimonio y de la familia en la archidiócesis de Salzburgo.