DESCARGAR PDF: El programa Teen Star para la educación afectivo-sexual

La misión de TeenSTAR es proporcionar un programa educacional para adolescentes en cooperación con sus padres, basado en la dignidad de la persona  humana. TeenSTAR enseña una sexualidad holística que incorpora aspectos físicos, intelectuales, emocionales, sociales y espirituales del individuo para formar  jóvenes libres, informados y responsables de sus decisiones y compromisos.

En la pedagogía del programa es fundamental el grupo de interacción para poder conseguir los objetivos. Los grupos de interacción están formados por los padres, los adolescentes y los educadores.

Padres: Conscientes de que “los padres son los primeros y principales educadores de sus hijos, y en este campo tienen una competencia fundamental: son educadores por ser padres”18. TeenSTAR es un programa orientado a ayudar en la misión educativa de los padres. Esto es necesario durante la adolescencia, ya que la persona establece su propia identidad y para ello se cuestiona los valores aprendidos.

Adolescentes: Los adolescentes necesitan efectuar sus propios descubrimientos y llegar a sus conclusiones para ser capaces de tomar decisiones respecto de su comportamiento. Durante la adolescencia puede existir una “sordera” temporal a las enseñanzas que los adultos quieren entregar a los jóvenes. Por este motivo, se pensó que un aprendizaje basado en la experiencia del reconocimiento de la fertilidad ayudaría a los jóvenes a integrar su ser biológico a su persona. El  conocimiento de su propia fertilidad ayuda a los jóvenes a entender su sexualidad así como su capacidad de procrear. El asumir que se tiene la capacidad biológica se ser padre o madre permite tomar una libre decisión del momento en el cual el joven desea expresar esta potencialidad.

Educadores: TeenSTAR, a través de seminarios de capacitación, forma educadores con una hipótesis de realidad acerca del ser humano.

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La misión de TeenSTAR es proporcionar un programa educacional para adolescentes en cooperación con sus padres, basado en la dignidad de la persona humana. TeenSTAR enseña una sexualidad holística que incorpora aspectos físicos, intelectuales, emocionales, sociales y espirituales del individuo para formar jóvenes libres, informados y responsables de sus decisiones y compromisos.

En la pedagogía del programa es fundamental el grupo de interacción para poder conseguir los objetivos. Los grupos de interacción están formados por los padres, los adolescentes y los educadores.

Padres: Conscientes de que “los padres son los primeros y principales educadores de sus hijos, y en este campo tienen una competencia fundamental: son educadores por ser padres”18. TeenSTAR es un programa orientado a ayudar en la misión educativa de los padres. Esto es necesario durante la adolescencia, ya que la persona establece su propia identidad y para ello se cuestiona los valores aprendidos.

Adolescentes: Los adolescentes necesitan efectuar sus propios descubrimientos y llegar a sus conclusiones para ser capaces de tomar decisiones respecto de su comportamiento. Durante la adolescencia puede existir una “sordera” temporal a las enseñanzas que los adultos quieren entregar a los jóvenes. Por este motivo, se pensó que un aprendizaje basado en la experiencia del reconocimiento de la fertilidad ayudaría a los jóvenes aintegrar su ser biológico a su persona. El conocimiento de su propia fertilidad ayuda a los jóvenes a entender su sexualidad así como su capacidad de procrear. El asumir que se tiene la capacidad biológica se ser padre o madre permite tomar una libre decisión del momento en el cual el joven desea expresar esta potencialidad.

Educadores: TeenSTAR, a través de seminarios de capacitación, forma educadores con una hipótesis de realidad acerca del ser humano.

La educación al amor de los adolescentes

Este proceso de trivialización y banalización del sexo, que favorece su creciente omnipresencia invasora como producto de consumo, está además blindado contra toda valoración moral negativa. En efecto, cuando la libertad individual de cada uno se erige en el supremo criterio ético, lo que parece signo de tolerancia y liberalidad, se convierte en realidad muy pronto en un nuevo y verdadero dogmatismo que excluye cualquier otra posición que no sea la relativista. De este modo, se convierte en totalmente inadmisible la expresión pública de todo juicio moral auténtico que ha de quedar confinado en la conciencia de cada uno.

A través de esta censura implícita se prohíbe toda crítica y oposición moral a esta invasión que se contempla como positiva en cuanto que supone una aparente ampliación del ámbito de libertad. Como resultado de los dos primeros factores, se considera esta forma genital de la sexualidad como un bien especial de consumo que ha de ser moralmente apreciado, o cuando menos liberado de toda sospecha moral puritana negativa.

Dentro del marco de creciente libertad y ampliación de derechos, se reivindica de un modo bien particular el derecho al placer sexual de todas las personas. Cualquier sospecha que se pueda levantar al respecto es inmediatamente censurada y tachada de intolerante,  fundamentalista o integrista.

De este modo, el relativismo moral según el cual cualquier opinión en temas morales sería igualmente válida, consiente la difusión de este fenómeno sin que se encuentren resistencias morales.