descargar PDF: TeenSTAR. Una opción de madurez y libertad

El aumento de los embarazos en adolescentes y el gran porcentaje de enfermedades de transmisión sexual que  concentra esta población, hacen deseable el logro de cambios en la conducta sexual de los adolescentes. Una manera de abordarlo, que cada día gana más adeptos, es la promoción de la abstinencia sexual. El concepto de abstinencia sexual incluye tanto la abstinencia primaria, es decir, el retraso de la edad de iniciación sexual; como la abstinencia secundaria, entendida como la discontinuación de la actividad sexual cuando ésta ya ha sido iniciada.

La educación en la abstinencia sexual se define como la enseñanza de los beneficios de esta práctica en términos de  ganancia en los ámbitos social y de salud, pero también de las posibles consecuencias de la actividad sexual en adolescentes como serían el riesgo de embarazo y contagio de enfermedades de transmisión sexual12.

La abstinencia es un método que provee total protección para evitar el embarazo adolescente y las enfermedades de transmisión sexual. Además, ningún estudio ha probado que su promoción sea deletérea para los jóvenes y no tiene  efectos secundarios indeseados.

Algunos programas de abstinencia sugieren que los adolescentes no son capaces de comprender la totalidad de las  implicancias de su actividad sexual y no son lo suficientemente maduros como para manejar las consecuencias de ésta.  Por lo anterior, es importante que los programas de educación en esta área enseñen a saber decir que NO frente a  las «presiones sexuales» a las que se ven sometidos los adolescentes. Diversos estudios muestran que los  adolescentes identifican a las presiones para tener relaciones sexuales como la primera amenaza a su salud y que lo que más desearían saber es «cómo decirle que no a una pareja sin perderla»17,18. Por otra parte, una vez que los  adolescentes comienzan a tener una vida sexual activa, tienden a continuarla en el tiempo.
Es importante destacar que entre los logros del programa TeenSTAR está el aumento de la tasa de discontinuación de actividad sexual.

Algunas investigaciones han demostrado que los adolescentes están en una etapa de desarrollo, caracterizada por un  procesamiento parcial de la información y por una falla en la capacidad de anticipar las consecuencias futuras de sus  acciones19. Esto se conoce como la invulnerabilidad del adolescente y es lo que determinaría que, para ellos, sea difícil comprender y utilizar los métodos anticonceptivos de manera eficiente y consistente.

Esto explicaría que, si bien la mayoría de los adolescentes conocen cuáles son y cómo se usan los diversos métodos anticonceptivos, no los utilizan12. Con respecto a esto, nuestro estudio arroja un leve aumento en la tasa de uso de métodos anticonceptivos en las relaciones sexuales, de 13,5%, presentada en trabajos previos, a 18,2%3,20,21.  También se observó un aumento con respecto al conocimiento que se tiene de ellos, de 54,8% a 87,8%10. Sin embargo, los datos obtenidos en este trabajo siguen siendo concordantes con la hipótesis de la invulnerabilidad.

Estudios  previos, en que se han evaluado las diferencias de género en la sexualidad adolescente, han demostrado que las  mujeres tienen mayor tendencia a la abstinencia sexual que los hombres. La causa de esto se atribuyó a que ellas percibirían tener mayor control que los hombres sobre sus impulsos  sexuales14. Esto es concordante con los resultados de nuestro trabajo y es importante considerarlo al elaborar y al aplicar programas de educación sexual.

Es difícil comparar los programas de educación sexual entre sí porque no son del todo iguales y el énfasis que se da a  diferentes áreas no es el mismo. Sin embargo, la evaluación de diferentes programas de educación sexual para adolescentes, ha permitido determinar ciertas características de éstos que hacen que logren promover la abstinencia sexual entre los adolescentes19. Éstas son:

– Que estén fundados en teorías de conductas saludables (por ejemplo,  promover la actividad física y evitar el tabaco y el alcohol).
– Que incluyan a los padres para lograr sumayor participación y para mejorar el nivel de comunicación con los  adolescentes.
– Confrontar las influencias sociales y de los medios de comunicación con los valores familiares y con conductas saludables. Evaluar en qué difieren unas de otras.
– Entrenamiento en técnicas de negación consistentes y adecuadas a su edad y entorno social.
– Incluir el juego de roles, que permite practicar las técnicas de negación, negociación y comunicación.
Les permite además imaginarse situaciones en las que podrían encontrarse.
– Utilizar material anexo como videos, historietas, ropa, posters, entre otros.

El programa de educación sexual para adolescentes TeenSTAR incluye todos los elementos de éxito mencionados anteriormente. Se basa esencialmente en lograr que los jóvenes conozcan y comprendan los mensajes que les envía su cuerpo en relación a su fertilidad, a la vez que les enseña a formarse y valorarse como personas íntegras, dignas de todo el respeto que ellos mismos, sus pares y la sociedad completa les deben. Se
desarrollan los conceptos de intimida, libertad y responsabilidad. Al mismo tiempo, se informa a los jóvenes sobre los distintos métodos anticonceptivos y las formas de prevenir las enfermedades de transmisión sexual. Nunca se les niega información, solamente se les educa para que puedan recibirla y utilizarla responsablemente.

Los programas de educación sexual tendientes a retrasar el inicio de la actividad sexual muestran ser  efectivos4,23,25-27. De acuerdo a estos estudios, los programas que desarrollan la valoración por la persona, así como la decisión libre e informada, tendrían mayor impacto en los adolescentes.

El programa TeenSTAR demostró ser efectivo en retrasar la edad de iniciación sexual y también mostró resultados positivos en relación a la discontinuación de la actividad sexual y al número de razones que tienen los jóvenes para  mantener la abstinencia sexual. Estos resultados se obtuvieron en todos los grupos estudiados, independiente de las variables demográficas expuestas previamente en este trabajo y de la disminución del tamaño muestral por la  exclusión de cuestionarios considerados como no válidos.

Los programas de educación sexual de esta índole serían una opción válida para enfrentar el problema del embarazo adolescente y las enfermedades de transmisión sexual. Creemos que estudios de este tipo permitirán mantenernos informados acerca de las características del comportamiento sexual de nuestros adolescentes para poder así mejorar los programas de educación ya existentes.

En Chile, 15,6% de los niños nacidos vivos entre 1996 y 1998 tenían madres de 15 a 19 años de edad. La tasa de embarazo en ese grupo de edad es de 40 por 1 000, excluidos los abortos ilegales, que no se registran. Durante el crecimiento físico y emocional de la adolescencia, las niñas a menudo se exponen a comportamientos  sexuales que conllevan el riesgo de embarazos involuntarios e infecciones de transmisión sexual. Ambos casos se dan con frecuencia creciente tanto en Chile como en otros países. Las adolescentes no tienen acceso a anticonceptivos eficaces e interesa educarlas para que pospongan su experiencia sexual. Con ese fin, se evaluó el programa TeenSTAR, que se centra en la abstinencia, en una escuela pública de enseñanza secundaria para niñas en Santiago, Chile.

El grupo de estudio comprendió a 1 259 jovencitas, que se distribuyeron en tres cohortes de acuerdo con el año (de 1996 a 1998) en que empezaron su educación secundaria. Las alumnas de la cohorte de 1996 no se sometieron a ninguna intervención.

Las de 1997 y 1998 se distribuyeron aleatoriamente en dos grupos, con permiso escrito de los padres. En un grupo se probó el programa Teen- STAR y en el otro (grupo testigo) no se les ofreció instrucción alguna sobre el comportamiento sexual.

El estudio fue prospectivo, con seguimiento de todas las cohortes durante los cuatro años de instrucción secundaria. Las tasas de embarazo de los grupos de intervención y de referencia se registraron y más tarde se contrastaron y se midieron. Se calculó la razón de riesgos (IC95%) de cada grupo.

Las participantes eran jóvenes de raza blanca, pertenecían a familias con ingresos medianos o bajos y tenían de 15 a 16 años de edad. La intervención abarcó a 210 de las 423 alumnas de la cohorte de 1997 y a 328 de las 411 en la cohorte de 1998. El programa hizo hincapié en la importancia de los aspectos biológicos y   Pisiológicos de la fecundidad y los aspectos  psicológicos y personales de la sexualidad. La instrucción se  impartió en 14 unidades semanales durante un año escolar. Se presentaron como temas principales las  diferencias entre los sexos; los prejuicios sociales al respecto; anatomía y fisiología de los órganos   reproductivos; pubertad en ambos sexos; anotación de los períodos de fecundidad de la mujer; dominio de las emociones y del comportamiento; manipulación de la sexualidad en los medios; control y cumplimiento de decisiones; matrimonio y familia; comienzo y valor de la vida humana; métodos de planificación familiar; y embarazo, parto y lactancia.

Cada unidad se compuso de períodos de discusión y lluvia de ideas; instrucción sobre la fecundidad;  asignación de deberes; estudio de videos; y cultivo de la capacidad personal por medio de dramatización, actuación y debates en grupo. En la unidad 12 se les enseñaba la teoría de los métodos anticonceptivos, si bien no se recomendaba su uso, ya que el programa abogaba por la abstinencia. Las estudiantes podían participar voluntariamente en sesiones de orientación confidenciales. Se hizo hincapié sobre todo en estimular en cada adolescente el sentido de su propio valor y en promover su capacidad para tomar decisiones basadas en información confiable. Se capacitaron como monitores del programa maestras regulares de distintas materias, tuvieran o no relación con la educación sexual o la biología.

En la cohorte de 1996 (425 alumnas) se registraron 53 embarazos durante el período de seguimiento, con una tasa anual promedio de 3,86%. En el grupo de intervención de la cohorte de 1997 (210 alumnas) hubo 6  embarazos durante el período de seguimiento y 35 en el grupo testigo (213 alumnas); es decir, las tasas fueron 3,3% y 18,9%, respectivamente (riesgo relativo [RR]: 0,176; intervalo de confianza de 95% [IC95%]:  0,076-0,408). En la cohorte de 1998, hubo 13 embarazos en el grupo de intervención (328 alumnas) y 17 en el grupo testigo (83 alumnas), con tasas de 4,4% y 22,6%, respectivamente (RR: 0,195; IC95%: 0,099–0,384). El programa claramente se mostró eficaz para prevenir el embarazo no deseado en adolescentes y su influencia se extendió a los cuatro años de instrucción secundaria.

La colaboración de las maestras que sirvieron de monitoras fue sumamente importante. Como resultado de esa experiencia, a partir de 1999 el programa TeenSTAR se ha incluido como parte del currículo regular de todas las estudiantes de primer año.

(Cabezón C, et al. Adolescent pregnancy prevention: an abstinence-centered randomized controlled intervention in a Chilean public high school. J Adolesc Health 2005;36(1):64–9.)

Libro 12: Frente a las Grandes Decisiones

Dos adolescentes que fueron introducidos en el libro 11 son los personajes principales de este libro, a través de sus relaciones personales, el significado del valor del amor verdadero es discutido. Desde que ellos están en 12do grado, ellos también analizan las opciones que tienen para el futuro como son el ir la universidad, el comenzar a trabajar y sus propias familias. Las habilidades para la toma de decisiones son practicadas en este libro.

Algunos de los temas que son abordados son:

  • Paternidad responsable (maternidad y paternidad)
  • Toma de decisiones y abstinencia hasta el matrimonio
  • Derechos humanos, derechos de la mujer
  • Equilibrio del trabajo y la familia
  • Complementariedad de los sexos
  • Los riesgos del uso de drogas, alcohol, SIDA/VIH