DESCARGAR pdf: La educación al amor de los adolescentes

La cultura dominante que configura nuestra sociedad es ciertamente muy compleja y cambiante. Es un hecho constatable por todos que la cultura está cargada de una fuerte dosis de laicismo radical y excluyente. Este horizonte cultural secularizado, que excluye  positivamente toda referencia a Dios, presenta un modo particular de comprender la realidad sexual y todos los valores morales en correlación con la misma. El ambiente cultural que respiramos se puede denominar como “pansexual”. En él se está verificando a ritmo vertiginoso un cambio en las relaciones cultura-naturaleza y persona-naturaleza. Si para articular de modo conveniente el primer nexo es importante profundizar en una adecuada racionalidad humana, para vincular el segundo nexo es singularmente relevante profundizar en la libertad humana.

El término pansexual puede resultar un tanto extraño, pero encierra ya en su misma etimología con el prefijo griego “pan”, una pretensión ideológica de comprensión global de la cultura, centrada en una comprensión de la sexualidad humana bien determinada. Esta visión de la sexualidad se caracteriza por tres notas fundamentales: la identificación de sexualidad y genitalidad, la consideración de la misma como un mero objeto de consumo, y el relativismo de la libertad individual. Expliquemos un poco más detalladamente las tres notas enumeradas:



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *