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El programa Teen Star para la educación afectivo-sexual
Enrique Aranda Aguilar y Concepción Valera Gil.
Coordinadores TeenStar España.


EL AMOR HUMANO

No hay una experiencia humana más ilusionante y más prometedora que el nacimiento del amor entre un hombre y una mujer. En esos momentos La vida de las personas ante el hecho acontecido toma un color muy distinto, capaz de
despertar energía y genialidades hasta entonces insospechadas.
No somos libres de sentir. Sentimos porque en nuestro ser, cuerpo-afectividadespíritu, se da una vulnerabilidad original que nos hace capaces de reaccionar ante determinados valores. Sentimos porque somos hombres, pero el hecho de consentir a lo que ha acontecido implica la libertad misma. Sólo la libertad permite que lo que ha sucedido en nuestro interior se haga estable, firme, nos configure, nos descubramos libres. El ser humano para amar necesita una armonía, un orden y esto requiere una integración de los tres niveles que constituyen a la persona (corporal, afectivo y espiritual). El hombre de manera natural no los tiene integrados, el ámbito instintual es inmediato, por encima de este el afectivo que es más duradero (amor, odio, tristeza) y por último el espiritual (inteligencia, voluntad). Estos
niveles no son independientes unos de otros, sino que están íntimamente relacionados.
El hombre no está preparado por naturaleza para amar1, tiene que desarrollar las virtudes naturales para ello. La situación actual confunde cada vez más.


NECESIDAD DE EDUCAR PARA EL AMOR

“El hombre no puede vivir sin amor. El permanece para sí mismo un ser incomprensible, su vida está privada de sentido sino se le revela el amor, si no lo experimenta y lo hace propia, si no participa en el vivamente.”2
1 G. Abbá, Felicidad, Vida Buena y Virtud, Einsa, Barcelona 1992, Capítulo

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Dra. Vigil y su equipo publicaron artículo que
demuestra la existencia de subpoblaciones de
resistencia insulínica para mujeres que sufren
Síndro
me de Ovario Poliquístico

El estudio se titula “Evidence of subpopulations with different levels of insulin resistance in women with polycystic ovary syndrome” y apareció en la revista británica Human Reproduction.

Si bien la presencia de la resistencia a la insulina en las mujeres que sufren el Síndrome de Ovario Poliquístico (SOP) ha sido descrita ampliamente en la literatura científica, hasta ahora no existía un estudio específico sobre la magnitud de esta condición. Eso hasta hoy, ya que Pilar Vigil, Profesor Adjunto del Departamento de Ciencias Fisiológicas de la Facultad de Ciencias Biológicas (FCB), publicó en conjunto con Patricio Contreras, Jorge L. Alvarado, Ana Godoy, Ana M. Salgado y Manuel E. Cortés un artículo que demuestra que existen tres subpoblaciones de resistencia insulínica para mujeres que padecen este síndrome.

Se trata de un aporte significativo, ya que antes de este estudio publicado en la revista británica Human Reproduction no se había determinado mediante un método clínico acucioso la prevalencia real así como la magnitud de la resistencia insulínica en algunas pacientes con este síndrome.

Esta investigación contempló el examen de 69 mujeres en edad reproductiva que sufren SOP, las cuales fueron sometidas a un test de supresión de insulina para determinar su nivel de glucosa plasmática en la sangre como resultado de una medición directa de su sensibilidad a la insulina.

En el caso de estas pacientes, la Dra. Vigil y su equipo encontraron que, respecto de su sensibilidad a la insulina, existen tres subpoblaciones estadísticamente distintas: i) mujeres con SOP y sin resistencia insulínica; ii) mujeres con SOP y resistencia insulínica moderada y iii) mujeres con SOP y resistencia insulínica severa (este último grupo fuertemente asociado a problemas de obesidad, siendo el que tiene mayor riesgo de desarrollar síndrome metabólico).

La importancia de este hallazgo incluso puede tener implicancias genéticas y clínicas inmediatas, pues la literatura sobre el trasfondo genético del Síndrome de Ovario Poliquístico indicaría que la existencia de grupos con distinta sensibilidad a la insulina (y, por ende, con diferente nivel de resistencia insulínica) puede deberse a defectos en diversos genes. Es decir, la existencia de las subpoblaciones descritas se puede explicar por defectos genéticos distintos y/o aditivos para cada una de ellas.

Por último, este trabajo también es importante, ya que hasta el momento el tratamiento médico enfocado a aliviar la resistencia a la insulina en las pacientes con Síndrome de Ovario Poliquístico no se basa ni diferencia por una magnitud diferente de resistencia a esta sustancia entre pacientes distintas.

Es importante señalar que los resultados de este estudio difieren de investigaciones previas que analizaron mujeres no seleccionadas y medicadas, a pesar de su índice de masa corporal u otros parámetros asociados al SOP.

Más información

¿Qué es el Síndrome de Ovario Poliquístico (SOP)?


El Síndrome de Ovario Poliquístico o SOP es el desorden metabólico-endocrino más común entre las mujeres en edad reproductiva (con una prevalencia entre un 5% y 10%). Se define como una disfunción ovulatoria que se caracteriza por un incremento de la secreción ovárica y de los andrógenos adrenales y el desarrollo de síntomas hiperandrogénicos como seborrea, acné, hirsutismo y alopecia, irregularidad menstrual y, en un número significativo de pacientes, resistencia a la insulina.

Este síndrome se ha convertido en un hallazgo clínico recurrente entre las adolescentes con hiperandrogenismo y algunas de sus características incluso se pueden encontrar en pre-púberes.

Fuente: Human Reproduction