Algunos viven en un mundo imaginario y suponen que todo es ideal, que estamos en el paraiso; otros siguen la “Ley del Gusto” y desconocen el heroísmo, y combinan esta ley con la susceptibilidad: ellos pueden ofender, pero, ¡eso sí, que nadie los corrija porque hacen un drama! Deben de enfrentarse con la realidad y ver que al mundo hay que conocerlo como es y no inventarlo. La mayoría de los adolescentes desean desesperadamente normas y dirección. Probablemente no lo reconozcan pero en el fondo desean que alguien les diga “No más allá”, o “hasta aquí”. Pero casi nadie se los dice, entonces ellos se hacen la medida de las cosas.
Consiste en tomarse en serio el amor, y esperar a tener relaciones íntimas hasta el día del matrimonio. Los norteamericanos ya se dieron cuenta que un encuentro sexual puede contagiar cinco enfermedades diferentes, y que el único “método seguro” de no contraer enfermedades venéreas es que un hombre monógamo entre en relación con una mujer también monógama.
Se ha visto que las relaciones sexuales prematuras bajan la autoestima de las personas. Hay jóvenes que piensan: “Como empecé con relaciones sexuales, debo seguir, No valgo nada”. Y no ven que la vida humana es fallar y rectificar el rumbo, caer y levantarse, y que resultaría ridículo caer y quedarse en tierra. Para vivir la abstinencia sexual es necesario educar el carácter y reforzar a la voluntad
