Algunas mujeres ceden para complacer al novio. Esas mujeres demuestran una gran inseguridad personal y creen que si no acceden, van a perder al novio, cuando en realidad pasa lo contrario. Cuando la curiosidad desaparece y el misterio se acaba, viene el aburrimiento. Otras personas tienen relaciones sexuales porque son débiles, no tienen fuerza de voluntad para decir “no”. Una vez que empiezan con besos y caricias no pueden parar. El sexo no es pecado, es un don valioso que se debe cuidar para darlo a la persona elegida , en el momento adecuado.

Si los jóvenes tienen relaciones prematrimoniales se están predisponiendo a futuras batallas mentales, porque las relaciones sexuales son vinculantes -unen física y mentalmente- e inolvidables, y hemos de reconocer que la mente es la fuerza sexual número uno.

Un muchacho decía: “Me he casado con una mujer maravillosa, y cada vez me enamoro más de ella; pero antes de conocerla estaba muy activo sexualmente. Haría cualquier cosa, CUALQUIER COSA, con tal de olvidar las experiencias sexuales pasadas. Cuando estamos solos, aparecen imágenes del pasado, a tal grado que ni una sola noche he estado solo con ella. Me atormentan los recuerdos de las mujeres que han pasado por mi vida”.

En sus propias palabras Guadalupe dice: “No soy virgen y, ahora que he encontrado al hombre con el cual deseo pasar el resto de mi vida, me gustaría serlo”.



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